El movimiento, calculado por JP Morgan, interrumpió la mejora del día anterior y marcó el nivel más alto desde octubre de 2025, en medio de una fuerte corrección de los mercados internacionales.
La presión se concentró en los bonos soberanos en dólares. Los títulos de mayor duración bajo ley extranjera registraron descensos relevantes: el Global GD35 perdió 1,3% y el GD45 cedió 1,5%. Ese deterioro de la deuda local se reflejó de inmediato en el indicador de riesgo soberano.
El origen del desplome estuvo en Wall Street. Las acciones de empresas ligadas a los semiconductores sufrieron retrocesos pronunciados, con pérdidas cercanas al 30% en algunos casos, ante una mayor cautela de los inversores sobre el financiamiento y la rentabilidad del boom de la inteligencia artificial. El Nasdaq lideró la baja de los principales índices estadounidenses.
El impacto se trasladó a los activos argentinos que cotizan en Nueva York. Entre los ADR, Transportadora de Gas del Sur cayó 6,8%, Telecom 6% y Edenor 5,5%. En la Bolsa de Buenos Aires, el índice MSCI Merval retrocedió 2,7% en pesos y 3,7% en dólares, con TGS y BYMA entre los papeles más castigados.
Analistas del mercado, como Leonardo Chialva de Delphos Investment, atribuyeron la baja de los títulos argentinos a un “colapso global” más que a factores domésticos. Informes de IEB señalaron además un cambio en las expectativas: ya no basta con mostrar crecimiento en segmentos de inteligencia artificial, sino que los inversores empiezan a evaluar cómo se financia esa expansión y su efecto sobre el flujo de caja de las compañías.



