Con el 99 % de los votos escrutados, el mandatario del Partido de los Trabajadores obtuvo el 51,76 % de los sufragios, frente al 48,24 % del candidato del Partido Liberal.
El resultado revirtió el escenario de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, en la que Bolsonaro había aventajado a Lula por casi dos puntos porcentuales. En aquella ocasión, el senador del PL alcanzó el 47,03 % y el actual presidente el 45,16 %, sin que ninguno lograra la mayoría absoluta necesaria para evitar el desempate.
La remontada se explica, según el análisis preliminar, por la captación del voto flotante y una mayor movilización en los grandes centros urbanos. El oficialismo logró atraer una porción significativa de los electores que en la primera ronda habían optado por terceras fuerzas y redujo los niveles de abstención en regiones clave del país.
La jornada electoral estuvo marcada por una alta participación y una paridad que se mantuvo durante gran parte del recuento. En estados como Bahía y San Pablo, el horario de votación se extendió hasta las 19 horas por resolución judicial, debido a problemas en el transporte público que complicaron el acceso a las mesas.
Con este triunfo, Lula asegurará un nuevo período al frente del Planalto. El presidente enfrentará un Congreso fragmentado y un país polarizado, por lo que deberá construir alianzas parlamentarias para avanzar con su agenda de gobierno y garantizar la estabilidad institucional en los próximos años.



