La llegada de la integrante de la familia real británica coincidirá con una semana clave para la Argentina, ya que el Tribunal Internacional del Derecho del Mar analizará el reclamo presentado por el Gobierno nacional contra las actividades petroleras en el archipiélago.
La princesa estará acompañada por su esposo, el vicealmirante Timothy Laurence, y desarrollará una agenda que incluirá reuniones con habitantes de las islas, encuentros protocolares y recorridas por distintos establecimientos. Entre los lugares previstos figuran el faro de Cabo Pembroke, las instalaciones de Tussac House y el recientemente inaugurado Complejo Deportivo Nacional.
Aunque el Palacio de Buckingham presentó el viaje como una actividad institucional vinculada con su función de patrona del South Georgia Heritage Trust, la coincidencia con las audiencias internacionales despertó atención política y diplomática. La agenda también contempla actividades en las Georgias del Sur, donde conocerá iniciativas de conservación ambiental y patrimonial.
En paralelo, los días 10 y 11 de noviembre, el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, escuchará los argumentos de Argentina y el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion. La administración argentina busca que se dispongan medidas provisionales para frenar el avance de la explotación de hidrocarburos en aguas cuya jurisdicción y recursos forman parte de la disputa entre ambos países.
El proyecto Sea Lion, impulsado por las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, prevé desarrollar actividades de extracción petrolera al norte de las islas. De esta manera, la visita de la princesa Ana se producirá en un contexto de renovada tensión diplomática, con dos acontecimientos que volverán a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda internacional: la presencia de la Corona británica en el archipiélago y la presentación argentina ante el tribunal marítimo.

