Mientras algunos análisis advierten sobre posibles aumentos antes de las Fiestas, desde el sector ganadero también se plantea la posibilidad de una mayor disponibilidad de hacienda, un factor que podría influir en la evolución de los valores.
El comportamiento de los precios estará condicionado por varios factores, entre ellos las consecuencias del fenómeno climático de El Niño, la disponibilidad de animales para faena y el nivel de las exportaciones. Estos elementos pueden modificar el abastecimiento del mercado interno y repercutir en los valores que pagan los consumidores en carnicerías y supermercados.
En el sector también se sigue de cerca la relación entre la oferta y la demanda, especialmente ante la proximidad de las celebraciones de fin de año, cuando suele crecer el consumo de determinados cortes. Sin embargo, la capacidad de los comercios para trasladar eventuales incrementos dependerá, en parte, del poder adquisitivo de las familias y del comportamiento de las compras.
De esta manera, el precio de la carne se mantiene entre las variables económicas que generan preocupación por su impacto en el presupuesto familiar y en la inflación. La evolución de la producción ganadera, las condiciones climáticas y el movimiento del mercado durante las próximas semanas serán determinantes para conocer si se concreta una mayor oferta o prevalecen las presiones alcistas antes de las Fiestas.



