Camila Pereira da Silva, madre de dos hijas, caminaba descalza por la calle sosteniendo un cuchillo cuando fue alcanzada por el proyectil.
El episodio, captado por cámaras de seguridad y difundido en redes, ocurrió el jueves por la tarde. Las imágenes muestran a la víctima en un estado compatible con un brote psicótico, con los brazos hacia abajo y sin realizar gestos de ataque.
Tres agentes de la brigada motorizada ROCAM la rodearon y le gritaron reiteradamente que soltara el arma blanca. Uno de ellos, el soldado André Coelho Máximo da Costa, efectuó un disparo a corta distancia que resultó mortal.
El Departamento de Homicidios intervino de inmediato. El delegado a cargo dispuso la detención en flagrante del oficial por considerar que hubo uso desproporcionado de la fuerza, ya que no se emplearon métodos no letales previos. Sin embargo, la Justicia paulista le concedió la libertad provisoria tras la audiencia de custodia.
El caso reabrió el debate en San Pablo sobre la capacitación policial para abordar crisis de salud mental. La defensa del agente sostiene que actuó conforme a los protocolos ante una amenaza latente, mientras la investigación judicial continúa.
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