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La compraventa de campos cayó al nivel más bajo del año

Las condiciones del mercado fueron similares a las de Julio. Las principales razones del sostenimiento de esta caída por segundo mes consecutivo son las elecciones de medio término, el clima político y las medidas económicas vigentes.

Tras los meses de mayo y junio, cuando la búsqueda de campos para arrendar sacudió el mercado inmobiliario rural, en los últimos dos meses la actividad cayó al nivel más bajo del año, influenciado por la incertidumbre que plantea el clima electoral. Así lo indica el último informe de la Cámara de Inmobiliarias Rurales (CAIR).

"Las condiciones del mercado fueron similares a las de Julio, muy condicionadas por las elecciones de medio término, el clima político y las medidas económicas vigentes", remarca el informe, y agrega que el índice CAIR, que refleja la actividad del mercado inmobiliario rural en todo el país, fue en agosto de 35,05 puntos, 4 puntos más bajo que en julio. La base del InCAIR es de 97,5 puntos, que corresponde en forma histórica a su pico máximo registrado en septiembre del año 2011.

"La mayor parte de los alquileres ya se cerraron con alzas generalizadas y demanda insatisfecha -aclara la entidad-. La actividad se centra principalmente en operaciones de compra-venta, tasaciones y subdivisiones de campos".

El InCAIR se conforma, principalmente, por: los resultados de la encuesta mensual de actividad efectuada entre socios de todo el país, la cantidad de avisos publicitarios de campos en venta o alquiler en los principales medios gráficos de tirada nacional, cantidad de anunciantes en la web de CAIR; operaciones rurales realizadas en el periodo analizado, búsquedas y consultas efectuadas por inversores en la web de CAIR y la cantidad de avisos comerciales en las principales plazas del interior del país.

Durante julio, los números negativos marcaron el descenso de casi el 18% en su principal índice de actividad, producto de cuestiones tales como la incertidumbre que abre las próximas elecciones legislativas, el cepo al dólar y la presión impositiva.

En junio, se había reflejado una suba mensual del 4,12% respecto al mes de mayo y fue el único mes muy positivo para la actividad. Los argumentos centrales de esa suba estaban vinculadas a la mayor demanda de alquileres rurales, que tienen una fuerte relación con el valor de los commodities. Ya en ese entonces atentos a las nuevas medidas del gobierno advirtieron que “en la medida en que no surjan nuevas restricciones, o señales desalentadoras, es de esperar que el primer semestre del año termine en rangos de actividad similar a los actuales“. Sin embargo, esta predicción no ocurrió.


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