IAFAS: Vivas y Dubra no aparecieron en 9 meses, pero cobraron alrededor de 3 millones cada uno

Con dedicación exclusiva y 350 mil pesos de sueldo uno y 300 el otro, el presidente y el director político acumularon pequeñas fortunas durante la pandemia, mientras los trabajadores cobraron el 50% del sueldo.

El Instituto de Ayuda Financiera para la Acción Social es una gran mina de oro para los miembros de su directorio, que gozan de exorbitantes sueldos.

Pero lo más llamativo es que algunos de ellos, como nada menos que el presidente, Silvio Vivas, y el director político, Guillermo Dubra, no vienen a trabajar desde hace más de nueve meses.

Es que lo que va de la pandemia, cada uno lo pasó en su respectivo domicilio particular, el presidente en la ciudad de La Plata y el director en su Concordia natal.

Mientras que Dubra aduce que no se presenta a trabajar por motivos de salud, ya que dice encontrarse en el denominado grupo de riesgo (algo que, por ejemplo en el caso del personal sanitario no es impedimento para cumplir sus labores), de Vivas se desconocer los motivos por los que no aparece.

Sin embargo, al presidente del IAFAS no se le ha visto la cara en los últimos nueve meses en Paraná, en donde, a pesar de ello, el instituto le paga el alquiler de un departamento en una de las zonas tops de la capital provincial, con todos los gastos de expensas y demás.

Si bien ninguno de los concurre a la oficina hace más de nueve meses, han recibido sus sueldos en tiempo y forma sin el más mínimo descuento, es más, con pluses, como el código de dedicación exclusiva.

Silvio Vivas, desde La Plata, ha visto mes a mes depositados sus 350 mil pesos de sueldo.

Guillermo Dubra, desde Concordia, hace lo propio con unos 300 mil pesos mensuales.

En nueve meses, sin poner un pie en la oficina y “trabajando” de manera remota, Vivas embolsó 3.150.000 pesos. Tres millones ciento cincuenta mil pesos.

Lo de Dubra es un poco más modesto: solo juntó 2.700.000 pesos en nueve meses. Dos millones setecientos mil pesos.

Ambos cuentan con el código de dedicación exclusiva, un plus que se les otorga por el trabajo en el IAFAS full time, aunque no vengan a trabajar, porque uno está en La Plata y el otro en Concordia, pero son exclusivos.

Por ahora, el único que estaría yendo a la oficina es el director obrero, Gabriel Abelendo, que con sus 185 mil pesos de sueldo es la única persona a la que los trabajadores les dirigen sus reclamos.

Las exigencias de los obreros no son menores. Con la pandemia, el IAFAS les ha pagado solamente la mitad de sus sueldos, porque la gran mayoría no ha podido reincorporarse al trabajo.

Mientras los empleados intentan subsistir con el 50% de sus sueldos, los funcionarios, el director político y el presidente acumularon alrededor de 3 millones cada uno, más todos los gastos cubiertos, aunque no han aparecido por la oficina.

Este es apenas un pequeño ejemplo de cómo crecen de manera exorbitante los gastos de la política en Entre Ríos, con los funcionarios millonarios y los empleados pobres.

A pesar de que el gobernador Bordet se niega a reconocerlo, el gran déficit de la provincia surge por el enorme costo político.

La bronca ya está instalada en el IAFAS y genera repudio en los empleados y también en el resto de la sociedad, que es testigo día a día del aumento de la inflación, del ajuste, de la falta de servicios, de la pésima gestión de la pandemia de parte de las autoridades provinciales, mientras los empleados, públicos y privados, son cada vez más pobres y los funcionarios cada vez más ricos.

Vivas y Dubra, desde la comodidad de sus casas, forman parte de la casta política que, sin mover un pelo, acumula sus fortunas, en detrimento de los trabajadores que se van empobreciendo cada día un poco más.

 

 

Nota con información de El portal de Ricardo David


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