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Aseguran que en más de la mitad de las provincias no habrá 180 días de clase

Problemas edilicios, fallas en los servicios públicos, paros docentes y factores climáticos, entre otros motivos, explican una de las grandes deudas del sistema educativo argentino: el incumplimiento de los 180 días de clase, el piso mínimo establecido en la ley 25.864.

Pero, ¿qué ocurre cuando el propio Estado es el que falta al calendario escolar y, desde la planificación, no garantiza esos 180 días?

Es lo que ocurrirá este año en buena parte de las provincias del país, tal como lo advierte el informe “¿Los calendarios escolares provinciales prevén 180 días de clase?”, del Observatorio Argentinos por la Educación, con autoría de Gustavo Iaies, director de la escuela de Gestión Educativa.

Catorce provincias con calendario corto

El estudio analiza los días de clase programados por los ministerios provinciales y evidencia que, si se descuentan feriados (para este año se prevén 15 a nivel nacional) y vacaciones de invierno (10 días), en nueve provincias el ciclo lectivo será más corto que el exigido por ley: Catamarca (175 días), San Luis (177), Santiago del Estero (178), Misiones (178), Formosa (178), San Juan (179), La Rioja (179), Entre Ríos (179) y Corrientes (179).

Pero si además se restan las jornadas institucionales y de planificación, la cantidad de jurisdicciones con menos de 180 días de clase previstos ascendería a más de la mitad: a las ya mencionadas habría que agregar La Pampa (179 días), Salta (179), Tierra del Fuego (178), Córdoba (177) y Jujuy (175). En el otro extremo, Neuquén (189 días) es la provincia que prevé más días de clase, seguida de jurisdicciones como Chubut (185) y Buenos Aires (184). 14 de 24 jurisdicciones.

El informe no contempla, entre otras jornadas, la destinada al Censo 2020 (aún sin fecha), ni festividades locales que podrían implicar más días de clases perdidos. Tampoco se prevén aquí, claro está, los imponderables que pudieran surgir durante el año escolar: desde problemas edilicios a paros.

Llama entonces la atención el incumplimiento por diseño: que los propios Estados, antes del inicio del ciclo lectivo, no puedan respetar sus pautas.

“Es responsabilidad del Estado buscar soluciones para cumplir sus normas: planificar días de recuperación de clases en el calendario escolar, plantear estrategias y mecanismos para que los estudiantes puedan continuar efectivamente su camino de aprendizaje fuera de la escuela, o generar espacios de trabajo institucional y capacitación docente sin minar el cumplimiento de los 180 días efectivos de clase”, plantea el autor del informe.

Por ejemplo, se pregunta Iaies, ¿qué pasaría si las jornadas institucionales y de planificación docente (que actualmente se realizan en días hábiles sin asistencia de alumnos) tuvieran lugar un sábado a la mañana o en la semana, pero luego del horario de clase? Y en ese caso, ¿cómo se remuneraría la participación de los docentes y cómo se aseguraría el correcto funcionamiento de la institución por fuera del horario escolar?

Ante la evidencia de un sistema educativo que incumple sus propias leyes, la directora de la Red de Educadores Innovadores, María Cristina Gómez, propone “pensar en soluciones que flexibilicen la tarea docente y abran espacios a la creatividad y al liderazgo”, y que maestros y directivos “se animen a diagramar sus propios calendarios, en función de las contingencias que siempre surgen a lo largo del año escolar. Necesitamos escuelas y maestros que pongan en el centro de la escena al niño: el único protagonista, que no tiene voz para reclamar por las horas y días perdidos”.


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