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Salta: Un cura acusado de abuso ahora es investigado por lavado de dinero

Tras una publicación en la versión online de Todo Noticias, una fiscal pide que se investigue la relación entre el sacerdote Agustín Rosa Torino, acusado de abuso sexual, con narcotraficantes mexicanos. Según la investigación periodística, “exreligiosos confirmaron que el cura Agustín Rosa los obligaba a transportar dólares desde México a la Argentina. El capo narco iba a pagar la reparación del techo de un convento”.

Según una publicación de TN.com.ar, el cura Agustín Rosa Torino está acusado de abuso sexual reiterado y agravado. Reside en una finca a las afueras de salta y fue beneficiado por el juez Adolfo Figueroa, que revocó la elevación a juicio por delitos sexuales.

Pero, además de este crimen, hay nuevas acusaciones contra el religioso. Él manejaba el Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista y ahora se investigan el manejo de los fondos del mismo, porque se sospecha que hay lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico.

Según este medio, “un exreligioso integrante de la congregación, que vivió en México, donde el Instituto tiene varias sedes, confirmó que grupos de narcotraficantes del cartel de Sinaloa les pedían a Rosa y a los miembros de la congregación que los bendijeran antes de los operativos importantes y que un famoso jefe narco estuvo a punto de pagar la reparación del techo de un convento justo antes de ser arrestado en el 2014”.

“Sospechábamos porque no sabíamos de qué trabajaban y había mucho dinero, mucho lujo. Eran gente siniestra, decían que tenían empresitas, pero nunca a qué se dedicaban. Una vez, dos hermanos fueron a un lugar lleno de tipos armados y les dijeron que tenían que bendecir un campito de ovejas. Estaban aterrorizados, uno de ellos se dio cuenta enseguida de la situación”, relató este fuente a TN.

“Los narcotraficantes generalmente se meten en las iglesias, son muy creyentes, y piden la bendición antes de los operativos y las balaceras. Te besaban el rosario, y decían ‘madrecita, padrecito'”, dijo también. “Una vez fueron al convento para que la superiora los bendiga, porque no estaba el cura del pueblo. Estacionaron muchos autos. Era imposible decirles que no, eran como 30 monos armados”, dice el medio.

“Otro hombre nos pagó la construcción completa de una casa de retiro. Nos daba las facturas que decían cero peso. Cuando volvimos, para pedirle que nos donara sillas, nos encontramos con que la policía federal mexicana había allanado su casa y se lo había llevado”.

El mismo informante sostuvo ante la periodista Miriam Lewin, quien firma la nota, que “un señor estuvo a punto de hacernos el techo del convento que se vino abajo por una lluvia. Lo que nos iba a regalar era una locura, la reparación entera salía como U$S50.000. Un día nos iba a entregar la plata y el anterior lo detuvieron. Y ahí me enteré de que el señor, que tenía visto porque venía a la iglesia y las monjitas lo conocían, era nada menos que el Chapo Guzmán”.

“Yo viajé a la Argentina llevando U$S30.000, y juré que nunca más lo iba a hacer. Otros hermanos llevaban dinero escondido adentro de una imagen de la Virgen de Guadalupe, en los bolsillos, en la ropa interior. Siempre estaban trayendo plata”.

A partir de la publicación periodística que data de la semana pasada, la fiscal Verónica Simesen de Bielke solicitó a la fiscalía penal federal en turno que inicie una investigación preliminar de oficio.

Simesen, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, junto con la fiscal María Cecilia Flores Toranzos, reformularon el 11/7 el pedido de elevación a juicio en la causa de abuso sexual por la que el sacerdote se encuentra suspendido.

Rosa Torino está acusado de “abuso sexual gravemente ultrajante por la duración, agravado por ser el autor ministro de culto reconocido”, en perjuicio de dos exnovicios de su congregación y de “abuso sexual simple”, en perjuicio una mujer.

Las fiscales reformularon la acusación a partir de la resolución del 25/6 pasado, cuando el juez de la Sala IV del Tribunal de Impugnación, Adolfo Figueroa, declaró nula la elevación a juicio.

En el requerimiento, las fiscales expresan que, según consta en un informe del Arzobispado de Salta, Rosa Torino fue ordenado sacerdote para la arquidiócesis el 21 de noviembre de 1985 y estuvo incardinado (incorporado) allí hasta 2009 cuando se aprobó la creación del Instituto de los Discípulos de Jesús de San Juan Bautista. Rosa Torino creó varias sedes del instituto en el interior de Salta, en otras provincias y el exterior (Chile, México y España). A instancia del Arzobispado, en 2015 el Vaticano dispuso la intervención de la orden y se le suspendió la licencia para ejercer el sacerdocio.


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