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Basta de sanata: Hace décadas que el campo no es la Sociedad Rural Argentina

La Sociedad Rural Argentina (SRA) es una asociación civil patronal fundada en 1866: otra Argentina, diferente estructura productiva y de propiedad de los campos. La Sociedad Rural ayudó a financiar la Conquista del Desierto en días de Bartolomé Mitre Presidente, y coprotagonizó diversos gobiernos en los días del voto ‘cantado’. Pero los tiempos han cambiado, la SRA no se actualizó, vive de recuerdos que provoca confusiones en los ‘Newman Boys’ que nada entienden del campo aunque les fascina que los inviten a almorzar en el tradicional restaurante del predio ferial palermitano. Descripto el marco necesario para entender esta nota, vamos a la columna de opinión:

El documento que publicó la web La Política On Line (LPO) tiene, además de la virtud de exponer la verdadera influencia y representatividad que exhiben las cuatro entidades de la Mesa de Enlace, la comprobación de otro error político crucial del Presidente Mauricio Macri, que puede condensarse en que sus prejuicios sociales y una arcaica visión lo indujo a suponer que un puñado de familias patricias aún siguen explicando lo que genérica y falsamente se conoce en las grandes urbes como “campo”.

Lo peor del caso es que Macri, al haberle entregado resortes relevantes en el gobierno a dirigentes gremiales de la Sociedad Rural Argentina (son emblemáticos los casos de Luis Miguel Etchevehere y Santiago del Solar Dorrego), consagró la ignorancia fatal que se ha traducido en políticas de Estado que marchan a contramano de todos sus declamados esfuerzos por reducir la inestabilidad cambiaria, el déficit fiscal y reconvertirse en el supermercado del mundo.

El Censo Agropecuario del INdEC muestra que al 15/03 hay 195 millones de hectáreas en producción: 161 millones para uso agropecuario y forestal, y 33,2 millones para otras actividades. ¿Cómo se distribuye el poder que deviene de semejante estructura?

Quizás la perspectiva elitista de Macri lo indujo a suponer, en su desconocimiento profundo del principal motor de la economía argentina, que halagando a la corte de grandes “terratenientes” era suficiente para tener al campo como aliado y, al mismo tiempo, obtener el ingreso a ese círculo áulico de apellidos de alta alcurnia (¿será por eso que Horacio Rodriguez Larreta es una de sus espadas preferidas y Marcos Peña Braun su jefe de Gabinete de Ministros?).

En verdad, es uno de los envejecidos mitos urbanos, creados en las ciudades para rellenar los dilatados baches de desconocimiento sobre “el campo”, con percepciones de un país que hace décadas que no existe.

Puesto “negro sobre blanco”, la Sociedad Rural de Macri es un viejo fantoche de lo que supo ser hace 60 años, ya que hoy no representa a agricultores sino apenas a un escaso grupo de ganaderos (cabañeros), cuya principal fuente de ingresos son distintas actividades comerciales e inversiones muy alejadas del campo.

Sus pocos socios viven de otra cosa y la Sociedad Rural es hoy una agencia inmobiliaria que administra un predio ferial.

Para conservar unos presuntos privilegios de clase social rica y acomodada de la Pampa Húmeda le han hecho creer al Presidente de la Nación y al cenáculo urbano que lo rodea de que ellos aún son lo que, tal como queda claro ahora, no son desde hace muchos años.

La “reforma agraria” ya fue hecha en las primeras décadas del siglo pasado no por el trotskismo internacional ni la fisiocracia (doctrina económica que sostenía que la riqueza provenía exclusivamente de la explotación de los recursos naturales propios de cada país y del libre cambio de los productos de los diversos países entre sí) cuando las vastas estancias del siglo XIX se atomizaron entre los numerosos herederos, que las parcelaron y subdividieron, y algunos prefirieron el cómodo desliz de vivir del arriendo de campos cada vez más pequeños.

Para esa visión perimida del “campo” que tiene Macri, queda claro que el valor agregado y la industrialización son una “molestia”, porque la evolución que, de todas maneras tuvo el sector agropecuario, diluyó el verdadero poder de las cocardas elitistas de la Sociedad Rural. Porque hay una agroindustria que es la que exporta e ingresa los dólares necesarios para que las especulaciones cambiarias no desemboquen en inflación y posibilitar que la industria manufacturera pueda adquirir insumos para su desarrollo.

Ejemplo patético de ese error es el descabellado impulso que le dio Macri a la “primarización” de exportaciones, que no es otra cosa que volver a exportar materias primas sin elaborar, despreciando la creación de valor y trabajo en la Argentina, con la generación de empleos y movilidad social en el país.

Esto fue lo que hizo el Gobierno de Cambiemos, a fines de 2018 cuando, a instancias de los dirigentes gremiales de la Rural instalados en la Secretaría de Agroindustria, dejó a la agroindustria local sin armas para defenderse del proteccionismo de los países que, de todos modos, buscan comprar los subproductos agroindustrializados de la Argentina.

Es paradójico que ese “retorno al pasado” del mismo Macri que promueve el futuro determine, al fin y al cabo, que ingresen menos dólares (las materias primas tienen precios inferiores a los subproductos industrializados), y así es el propio Presidente de la Nación el que empuja las propias crisis cambiarias de las que se esfuerza por salir mientras impide que crezca el empleo en las economías regionales agroindustriales.

Sin duda, un disparate.

Campo argentino 2019.

El estudio

La web citada afirmó haber accedido a un estudio privado elaborado por una reconocida consultora que dio cuenta de que Confederaciones Rurales (CRA) y Coninagro son las entidades más representativas de la Mesa de Enlace.

En el caso de la soja, CRA -que preside Dardo Chiesa- reuniría a 35.000 productores que siembran unos 12 millones de hectáreas (más de la mitad del total) con una fuerte presencia regional y política de sus entidades de base: Carbap, Cartez y Carsfe, y sus ateneos que agrupan a jóvenes productores.

CRA logró tener un ministro de Agricultura de la Nación: el formoseño Ricardo Buryaile, quien permaneció en el cargo hasta noviembre de 2017 y que hoy día intenta volver a la Cámara de Diputados.

Por su parte, Coninagro -que preside Carlos Iannizzotto, quien rechazó una candidatura a diputado nacional por Mendoza- reúne unos 25.000 productores de soja que siembran en un total de 4 millones de hectáreas. El eje de la entidad es un grupo de cooperativas de productores, entre las que destacan ACA, SanCor y Fecovita.

Acerca de la Sociedad Rural (SRA), en la más reciente elección que se realizó en septiembre 2018, votaron apenas 1.217 socios sobre un padrón de 1.500 productores y empresas asociadas en condiciones de votar. Nada.

En 2018 hubo una lista opositora después de 27 años de listas de consenso. Se diría que un club de amigos.

La Rural -1.000 productores de soja que siembran 1,5 millón de hectáreas- se financia con el aporte de los socios y el alquiler del predio de Palermo. Pero tiene más influencia política con Macri que las otras entidades.

Son socios de la Rural el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, y su colaborador Santiago del Solar. Y consigue un lobby relevante junto a Macri, el líder de la Mesa de Carnes, David Lacroze.

En cuanto a la Federación Agraria Argentina (FAA) , cuenta con unos 12.000 productores de soja que ocupan unas 2 millones de hectáreas. Tiene una estructura socioeconómica-cultural muy diferente, a partir de establecimientos más pequeños, familiares y con un testigo que pasa de padres a hijos.

Sin embargo, consiguió la presidencia del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA): Ulises Forte, hasta marzo de 2020.

¿Qué futuro tiene la Mesa de Enlace, de acuerdo a esta descripción?

El estudio citado incorpora a las entidades relevantes a la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y a la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), con un nivel “medio” de influencia política[

** Pedro Vigneau, ex de Aapresid, es subsecretario de Mercados Agroindustriales del Ministerio de Producción (Dante Sica es el ministro),

** Ricardo Luis Negri (ex técnico de AACREA) es presidente del Senasa.


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