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WhatsApp reconoció a la Cámara Electoral que vende envíos de chats a los políticos

Su gerente de Políticas Públicas visitó la Cámara Nacional Electoral. Negó que se comercialicen bases de datos pero admitió que los municipios contratan un plan para difundir “actividades de gestión”. La extraña desvinculación de Zuckerberg.

El gerente de políticas públicas de WhatsApp, Ben Supple, visitó la Cámara Nacional Electoral para ponerse al tanto de las nuevas reglas e intentar desligarse de la incidencia de las noticias falsas en las campañas presidenciales.

Pero no tardó en pisar en falso: según fuentes presentes en la reunión, ante una consulta de los jueces reconoció que algunos políticos contratan el servicio de WhatsApp Bussiness, pero sólo para difundir “gestiones municipales” y en un ningún caso campaña electoral.

“¿Cómo diferencian la difusión de tareas de gestión que no sean proselitistas?”, fue la rápida consulta de los magistrados y Supple aprovechó sus problemas de idioma para escabullirse.

En una nota enviada al sitio La Política Online, Supple reiteró que “el producto corporativo WhatsApp Business API permite a organizaciones proveer servicios a sus clientes, incluyendo responder dudas de los usuarios”, pero que “no está disponible para ser usado en campañas con fines electorales”. No desmintió que trabajen con gobiernos locales y sin acceden al contenido, como garantizan, menos pueden identificar si se usa para sumar votos.

Hace un mes que Mauricio Macri postea imágenes de obras públicas como parte de una campaña electoral que formalmente no se inició. La red de mensajería masiva le podría ofrecer un sistema premium, al menos a través de sus intendentes.

Ante los camaristas, Supple pasó la primera media hora de su exposición tratando de despegar a WhatsApp de Facebook, pese a que hace 5 años Mark Zuckerberg anunció su adquisición y sus representantes en Argentina, en charlas informales con magistrados y empresarios, no desconocen los vínculos.

Pero como nunca terminan de hacerse cargo la CNE se contactó hace un mes con la sede de la empresa, en un pequeño pueblo de Irlanda, y pidió hablar con una autoridad antes del inicio de la campaña electoral que la tendrá como protagonista central.

Tanto es así que Marcos Peña brindó una charla a intendentes y otra a diputados de Cambiemos para instruirlos en el manejo de la red de mensajería, con consejos tan sutiles como filtrarse en “los grupos de mamis” o regular la cantidad de mensajes reenviados.

“Un 90% de los adultos lo utiliza y en 2015 eran muchos menos. Tienen que entender que esta elección no es Facebook, es WhatsApp”, arengó hace un mes a sus legisladores. Anonadados con su ímpetu, varios se sacaron las dudas más insólitas sobre cómo chatear mejor.

Supple aseguró que el 90 por ciento de los mensajes “son uno a uno y no en grupos” y aclaró que no pueden ver los contenidos de los usuarios para segmentar un púbico. “No somos Facebook”, se diferenció de su patrón, ante los jueces Santiago Corcuera, Alberto Dalla Vía y el secretario Hernán Gonçalves Figueiredo, experto en estos temas dentro de la CNE.

Gonçalves Figueiredo organizó hace un mes el “Compromiso Ético Digital” contra la fake news firmado por medios de comunicación agrupados en Adepa y APD, legisladores y plataformas de internet como Google y Facebook. WhatsApp envió un escrito de adhesión y prometió la visita de su directivo encargado de recorrer el mundo que se produjo esta semana.

El ejecutivo recordó algunas medidas de “transparencia” en la plataforma como la identificación de los mensajes reenviados, “para saber que no son de tu amigo”; la posibilidad de rechazar ser parte de un grupo y un sistema de machine learning para identificar usuarios con una cantidad excesiva de mensajes que puedan ser robots.

Esa tecnología le permitió bloquear miles de usuarios durante las elecciones de España, India y Brasil, donde las fake news por chat fueron furor y hasta le costó su cuenta al hijo de Jair Bolsonaro, el primer presidente electo favorecido por las noticias falsas en WhatsApp.

Aun con ese antecedente, Supple insistió en que los envíos masivos están prohibidos y no son tan frecuentes como se cree. “En India terminamos descubriendo que era un hacker que intentaba simular un servicio de mensajería paralelo”, relató.

Y negó que vendan bases de datos de usuarios, “porque es ilegal y lo denunciamos”. Queda fuera de sus manos un cruce de datos oficiales con los números telefónicos para beneficiarse de miles de envíos artesanales, un ejercicio militante por estos días.

De hecho, a poco de asumir, Peña firmó una resolución para acceder a la base de información de Anses “con el fin de llegar a la población con información de acciones de Gobierno”, justo lo que Supple reconoció comercializar sin filtro a las gestiones municipales.

Dispuesto a quedar en buenas relaciones, ofreció al pasar un servicio business a la CNE para las elecciones, pero no detalló si era cortesía y pronto enviaría un tarifario. No percibió mucho interés.


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