Buenos Aires: El calvario que vive una joven por culpa de su ex

La víctima, llamada Sofía pide urgente una perimetral para no seguir siendo agredida.

Encerrada en su vivienda de la localidad bonaerense de Villa Elisa, recuperándose de los golpes recibidos por parte de su ex pareja.

Así pasa sus días una joven, que al mismo tiempo aguarda la confirmación de la restricción perimetral. Una medida que ella misma le rogó a las autoridades judiciales luego de haber sido hostigada y sometida a golpes por su ex novio, quien todavía continúa en libertad, sin un impedimento de contacto, acentuando el tormento de la víctima.

Habían pasado tres años de finalizado el vínculo amoroso entre ambos, potenciado por los estados alterados y agresivos, potenciados por los celos, de él.

Pero éste prometió cambiar y entonces Sofía Szmiruk le dio una nueva oportunidad, aunque al poco tiempo advirtió que permanecían los hostigamientos, las manifestaciones violentas, mediante empujones, zamarreos, estrangulamientos y escupitajos.

Por lo tanto, se alejó de su ex pareja, y ese fue el motivo suficiente para que no cesaran las persecuciones, principalmente a través de mensajes de texto.

Sin embargo, en la tarde del martes, a alrededor de las 19, aquello se cristalizó en hechos, puesto que “bajé del colectivo, y a los pocos pasos sale entre dos autos, me estaba esperando escondido. Me pidió de hablar, pero lo noté alterado, por eso seguí caminando. Fue ahí que me tomó del cuello”, le detalló a Crónica la propia joven de 20 años.

A su vez, agregó que "pude zafarme de sus manos y retome mi camino hacia mi casa. En ese momento me pide perdón, intentaba retenerme y al llegar a mi hogar, cuando estoy intentando abrir la reja, me agarró de la capucha de la campera y me tiró al piso. Empecé a gritar para que salga mi mamá y ahí fue cuando me pegó una trompada en la sien”.

Posteriormente, el agresor, identificado como Federico Catania, de 20 años, escapó, y por lo tanto, Sofía se dirigió a la Comisaría de la Mujer de Villa Elisa para radicar la denuncia, junto a su madre. El personal policial de la mencionada seccional la acompañó al domicilio de su agresor con el objetivo de aprehenderlo. No obstante, “él no estaba, salieron su mamá y su hermana. Me dijeron que me lo merecía porque era mi culpa por volver a verlo”.

La acusación finalmente derivó en la intervención de la Fiscalía Temática de Violencia de Género, de la ciudad de La Plata. Las autoridades judiciales ordenaron una restricción perimetral de 500 metros, que hasta el cierre de esta edición no le ha sido notificada al imputado.

En tanto, la mujer confesó que “estoy muy mal. No sé si ya recibió el impedimento de contacto y tengo miedo a represalias porque es una persona vengativa. Además me dejo graves secuelas, principalmente en mi vista porque me debieron practicar tres puntos a la altura de la ceja, no puedo usar mis anteojos para ver y me la paso tomando medicamentos. No puedo vivir así, decidí contarlo porque puedo hacerlo, ya que me podría haber matado. Afortunadamente sólo me hizo un corte en la cabeza”. Un testimonio que refleja su angustia y su urgencia que la justicia y sus representantes le brinden protección y le garanticen la posibilidad de rehacer su vida.


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