El dólar y la tasa y la “calentura del Presidente”

"Se estaría empezando a hablar en algún sector oficialista de un posible plan alternativo electoral, por lo menos se estaría lanzado el rumor por las redes sociales para saber cómo rebotaría en la opinión pública esa onda…por ahora es un rumor… ". ¿De qué trata eso?.

Muchos recordarán que hasta no hace más de 35 años se usaba el garrote vil para ejecutar a los reos condenados a la pena de muerte.

Se cuenta que, según con la destreza que el verdugo hiciera su tarea la muerte, podría ser más o menos cruenta, cuanto más lento el ajuste del tornillo más sufría la víctima.

Pues bien: pienso que el Banco Central, bajo la sugerencia del FMI y la complacencia del ministro de Hacienda está usando un instrumento de similares características para combatir a la inflación.

En efecto esta relación entre devaluación del peso y suba de la tasa de interés, está resultando muy cruenta porque no sólo va asfixiando muy lentamente a la economía en general, sino que genera un justificado descontento en la mayoría de la población ya que ese torniquete esta empujando hacia abajo a la mayoría de los segmentos que componen la sociedad.

Este juego de devaluación y tasa es muy perverso ya que es lógico suponer que es suficiente que una mínima parte del dinero que se refugia en la divisa extranjera, actúa como contrapeso de la tasa de interés; cuanto más se desvaloriza la moneda local, más sube la tasa.

Como diría cualquier psicólogo, la cosa “es de manual”.

Lo paradójico de todo esto es que la inflación sigue en alza, ya que si bajara, la cosa seria menos sufrida.

Esta perversidad que ya se probó en nuestro sistema económico y siempre fracasó nos ha presentado este “otro yo del Ingeniero Macri”, cuidadosamente trabajado por su evidente coaching que, en definitiva, no deja de ser ni más ni menos que una muestra de su impotencia o esterilidad política.

En un momento grave para la sociedad -no solo por lo que reflejan los diferentes índices que miden costo de vida, pobreza, desempleo-; sino por lo que hace falta en la dirigencia política -muestras de madurez, de tranquilidad, de sabiduría-, que son las cualidades que demuestran idoneidad profesional.

Imaginemos por un segundo que estamos por ser sometidas a una operación y el médico cirujano llega al quirófano a los gritos, arengando a los enfermeros y al ver al paciente se emociona, se pone nervioso y le empieza a temblar el pulso.

¿Se dejaría operar por ese médico?

Cuesta saber quiénes asesoran y aconsejan al Presidente, también cuesta saber si el Presidente sabe escuchar o le interesa escuchar. Cuesta saber hasta donde el presidente “representa el papel de Presidente” y hasta donde lo ejerce.

El Presidente no está en un escenario jugando a ser Presidente, es el Presidente de los argentinos y lo menos que le podemos exigir es que se comporte como tal y no como la costurerita del cuento.

El Presidente es responsable que la famosa bomba “K” que tan bien supo armar el “kristinismo” no haya sido desarmada en su momento, y es responsable de no haber previsto que no estaba diseñada para explotar en 2016 sino más bien, más cerca de las elecciones de este año.

El Presidente y su gente creyeron que la lluvia de créditos arribados al país a partir del 10 de diciembre de 2015, serian suficiente para desactivar la “bomba K”, pero fueron tan ingenuos que no se dieron cuentas que, en verdad, la estaban conservando y potenciando y, luego, se dieron cuenta que tampoco era una sola bomba sino varias que fueron explotando secuencialmente con precisa regularidad.

Devaluación del 100%, inflación en alza, récord de los últimos años en 2018, pobreza en aumento, desempleo en crecimiento y un endeudamiento que sirvió para financiar gastos corrientes y fuga de capitales, son las notas que califican con insuficiente al gobierno de Macri.

Estos son los resultados que importan en vísperas de elecciones, ya que es lo que la gente “ve y siente”.

La Argentina no crece desde 2011. Pero en es lapso, creció la población, al crecer la población se incrementó la demanda de trabajo, al no haber crecimiento consecuencia de la falta de inversión, el trabajo perdió productividad, pero también al ser insuficiente la creación de empleo privado, el gobierno comenzó a “absorber mano de obra desocupada”, creciendo el empleo público y consecuentemente el gasto y como si eso fuera poco se concedieron casi 3 millones de jubilaciones a gente que no aportó o lo hizo de modo insuficiente.

Para financiar este estrafalario desorden no sólo se incrementó la presión fiscal, sino que se congelaron las tarifas de los servicios públicos para de ese modo hacerle creer a la gente que tenía más dinero en sus bolsillos para gastar en bienes y servicios, muchos de ellos lejos de ser los de primera necesidad.

La gente terminó de perder el sentido del gasto prioritario.

Pues bien, Mauricio Macri y su gente en vez de operar de modo urgente y quizás con insuficiente anestesia sobre esa crónica enfermedad que nos asolaba a todos, pensó que era suficiente aumentar el gasto social, para tranquilizar o adormecer a la gente.

No podemos negar que, el gobierno impulsó la obra pública, creyendo que demostrando gestión y transparencia, era suficiente para calificar como un buen gobierno.

Ese fue el máximo error del Presidente y del “mejor equipo de los últimos 50 años”: creer que el país es una Sociedad Anónima.

La cualidad de un buen gobierno es la calidad de su política. En el sector empresario se valora la gestión, en el gobierno de un país se pondera su calidad política.

Para colmo estalló esta burbuja complicada que se encuentra en el Juzgado Federal de Dolores, de la que el gobierno se dio por aludido al denunciar a ese magistrado ante el Consejo de la Magistratura por mal desempeño. Otra pésima reacción que nos hace sospechar que esa “mierda” pertenecería a más de una persona.

Obviamente desconocemos el contenido de la causa, pero lo que ha trascendido es grave ya que pondría de manifiesto que las malas costumbres de espiar a propios y extraños, es una costumbre nacional…

El artículo de Carlos Pagni en La Nación fue demoledor cuando dice: “Ramos Padilla se encuentra con informes de inteligencia de cuestiones que tienen que ver con la vida de María Eugenia Vidal. Si esto fuera así, quiere decir que estamos en presencia de un espionaje clandestino entre gente del Gobierno contra gente del Gobierno, o de gente de Cambiemos contra gente de Cambiemos”.

En este momento en que elegiremos al “menos peor”, no nos sorprende que al oficialismo y a la oposición le sobren méritos…y resulte difícil la elección…

Por último, se estaría empezando a hablar en algún sector oficialista de un posible plan alternativo electoral, por lo menos se estaría lanzado el rumor por las redes sociales para saber cómo rebotaría en la opinión pública esa onda…por ahora es un rumor…

 

Nota editorial de Luis Alejandro Rizzi

(Abogado especializado en Derecho Comercio, con experiencia en la gestión del aerocomercio)


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