La OMC es un fracaso pero China y USA logran una tregua

Los presidentes de USA, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, acordaron detener la imposición de aranceles comerciales adicionales y abrir los mercados de sus países entre sí, dijo un alto diplomático del gobierno chino, el consejero de Estado, Wang Yi. Sin duda, la noticia bilateral más importante en el marco del G20, que reconoció que la Organización Mundial del Comercio (OMC) no cumple con sus objetivos y apostó por su reforma, según la declaración final aprobada en la Ciudad de Buenos Aires por los líderes del grupo.

El documento, que lleva el título “Construyendo consenso para un desarrollo justo y sostenible”, dice que el comercio internacional y la inversión son importantes motores de crecimiento, productividad, innovación, creación de empleo y desarrollo pero que la OMC “no cumple con sus objetivos y hay espacio para su mejora”, por lo que apoyan la reforma necesaria de la OMC para mejorar su funcionamiento

China y USA acordaron no imponer nuevos aranceles a partir del 01/01/2019 y se comprometieron a continuar con las negociaciones para buscar una salida a la guerra comercial abierta entre las dos potencias.

El acuerdo se produjo tras la reunión de 2 horas y media del presidente chino, Xi Jinping, y el estadounidense, Donald Trump, en Ciudad de Buenos Aires al término de su participación en la cumbre del G20, informó la cadena estatal china CCTV.

El acuerdo fue confirmado por un alto diplomático del gobierno chino, el consejero de Estado, Wang Yi.

Minutos después, la Casa Blanca difundió un comunicado en el que detalló que ambos países acordaron detener la aplicación de nuevos aranceles mientras entablan conversaciones comerciales con el objetivo de lograr consensos en 90 días.

“Los dos líderes llegaron a un consenso para dejar de imponer nuevos aranceles”, agregó Wang, describiendo la discusión sobre el comercio como “positiva y constructiva”.

La Casa Blanca informó que Trump acordó suspender por 90 días la suba de aranceles al 25% -desde un 10% vigente- a bienes importados chinos valorados en US$ 200.000 millones anuales, a partir del 01/01/2019.

Y China acordó comprar una cantidad no especificada pero “muy importante” de productos agrícolas, energéticos, industriales y otros para reducir el desbalance en el comercio bilateral, agregó la Casa Blanca.

“Ésta ha sido una reunión increíble y productiva, con posibilidades ilimitadas tanto para Estados Unidos como para China”, dijo Trump en el comunicado distribuido por la Casa Blanca.

Según la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, Trump accedió a “dejar en el nivel del 10% los aranceles a productos chinos por valor de US$ 200.000 millones a partir del 01/01/2019, y no subirlos por ahora al 25%”.

“Los presidentes Trump y Xi han accedido a comenzar inmediatamente negociaciones sobre cambios estructurales sobre la transferencia forzada de tecnologías, la protección de la propiedad intelectual, las barreras comerciales no aduaneras, las intrusiones cibernéticas y el robo cibernético, los servicios y la agricultura”, indicó Sanders.

Ambas potencias tratarán de completar esas negociaciones “en los próximos 90 días”, y cuando acabe ese periodo si no hay acuerdo, “los aranceles del 10% se subirán al 25%”, explicó la portavoz.

Sanders añadió que China se ha comprometido a comenzar “inmediatamente a comprar productos agrícolas” a Estados Unidos para “reducir el desequilibrio comercial” bilateral, y aunque no identificó esos bienes, informes de prensa habían apuntado a que podía tratarse de soja y gas natural.

De acuerdo con la Casa Blanca, Xi también le dijo a Trump que está “dispuesto a aprobar” la compra de la holandesa NXP por parte del fabricante de chips estadounidense Qualcomm, que hasta ahora no ha recibido el visto bueno de Beijing, si “le vuelven a presentar” ese proyecto de operación.

Trump y Xi hablaron también sobre el proceso de distensión con Corea del Norte, y acordaron que “se han hecho grandes avances” en ese sentido y que tanto Trump como el norcoreano Kim Jong-un, están decididos a lograr “una península coreana desnuclearizada”, indicó la portavoz.

La OMC

Antes, los líderes de las mayores potencias económicas del mundo respaldaron una revisión de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El organismo multilateral OMC es heredera del sistema de reglas por naciones GATT (General Agreement on Tariffs and Trade o Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio), que entre 1948 y hasta 1994, estableció las reglas aplicables a una gran parte del comercio mundial, y en este espacio de tiempo, con esa precariedad administrativa, hubo períodos en los que se registraron algunas de las tasas más altas de crecimiento de l comercio internacional.

El GATT fue durante esos 47 años un acuerdo de carácter provisional, nacido de 1 página de texto de 1941, una reacción directa a la 2da. Guerra Mundial y el deseo de que aquello no volviese a ocurrir.

Firmado inicialmente por 23 países -Australia, Bélgica, Birmania (ahora Myanmar), Brasil, Canadá, Ceilán (ahora Sri Lanka), Chile, China, Checoslovaquia, Cuba, USA, Francia, India, Líbano, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda, Holanda, Pakistán, Reino Unido, Rodesia del Sur (ahora Zimbabwe), Siria y Sudáfrica-, nació en la reunión de la comisión preparatoria de la conferencia internacional de comercio, bajo el patrocinio de la ONU, en Londres a finales de 1946. La siguiente sesión se celebró en Ginebra (Suiza) en 1947. Y hubo otra reunión clave en La Habana (Cuba), en noviembre de 1947, cuando se firmó un “código de buena conducta”, basado en el principio de no discriminación, reducción de cupos, aranceles y prohibición de carteles y dumpings. No pudo cumplir a rajatabla sus funciones, ya que emergieron carteles (como el de la OPEP u Organización de Países Exportadores de Petróleo), cupos y aranceles… pero fue un avance.

Increíble observar el presente, desolador, de choques comerciales, por ejemplo, entre USA y China, que no puede impedir la OMC.

En la declaración final de la cumbre de 2 días en Buenos Aires, el G-20 reconoció que actualmente la OMC “no cumple con sus objetivos y hay espacio para su mejora”, por lo que los líderes del G20 apoyan la reforma necesaria de la OMC para mejorar su funcionamiento.

Por este motivo, los líderes del G20 se comprometieron a revisar el progreso en este tema en su próxima cumbre, que se celebrará en Japón dentro de un año.

A su vez, recordaron sus compromisos de las citas de Hangzhou (China) y Hamburgo (Alema nia), a la vez que celebraron las soluciones desarrolladas por el Foro Global sobre Capacidad Excesiva de Acero (GFSEC), promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Por acuerdo de sus líderes expresado en la declaración, los países del G20 deberán implementar las recomendaciones ministeriales y compromisos del GFSEC de Berlín y París, aspecto sobre el que debe estar listo un informe en junio de 2019.

La Organización Mundial del Comercio (OMC), establecida en 1995, en reemplazo del GATT, tiene su sede en Ginebra (Suiza), no forma parte del sistema de las Naciones Unidas ni de los organismos de Bretton Woods como el Banco Mundial o el FMI pero acumulaba grandes expectativas incumplidas.

Nacimiento y ocaso

En 1986, una reunión muy importante convocada por el GATT en Punta del Este (Uruguay) aprobó el inicio de una ronda de negociaciones comerciales multilaterales, que habría de conocerse como “Ronda Uruguay”, para sustituir y ampliar el conjunto de acuerdos, entonces en vigor, sobre diversos temas de comercio internacional.

La Ronda se prolongó hasta 1993 y culminó ese año en Marrakech (Marruecos), donde se firmó el “Acta Final”, y el “Acuerdo por el que se establece la Organización Mundial del Comercio”.

La Ronda de Uruguay incorporó en el “sistema multilateral de comercio” temas hasta entonces excluidos tales como el comercio de servicios, la agricultura, los textiles y la propiedad intelectual.

En 2001 se inició la Ronda de Doha (Catar), con el objetivo de “lograr la plena incorporación de los países en vías de desarrollo a los beneficios de la liberación del comercio mundial”.

Las diferencias sobre los subsidios agrícolas, y la falta de cumplimiento de cuestiones de propiedad intelectual, dividieron por entonces a los miembros de la OMC pero se insistió en no romper para enviar un mensaje de tranquilidad a la comunidad internacional después de los atentados del 11/09/2001 en USA.

En 2005, en Hong Kong se alcanzaron compromisos mínimos (la eliminación en los países desarrollados de subsidios a la exportación de productos agrícolas y un documento-base de freno al dumping, aunque con diferencias significativas).

El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio fue el 1er. acuerdo significativo de la Ronda de Doha, aún cuando los países en vías de desarrollo no estarían obligados a asumir sus compromisos antes de adquirir la capacidad necesaria.

Las negociaciones de la Ronda de Doha debían concluir el 01/01/2005, luego de incumplir el tope de mayo del 2003, y volvió a postergarse.

Otra vez la agricultura fue la razón principal del estancamiento de la Ronda de Doha: la Unión Europea y USA defienden su política de apoyos a la producción agrícola local y de restriccion es a la importación de dichos productos.

Algunos países han denunciado irregularidades en los procesos de negociación en la OMC, como mantener posiciones extremas hasta el último momento para conseguir acuerdos intermedios, o bien negociar en pequeños grupos de países marginando a los países menos importantes.

Según el economista Ha-Joon Chang aparentemente “democrática”, la OMC está en realidad dirigida por una oligarquía de países ricos.

Uno de los aspectos más criticados, en cuanto a la transparencia de la OMC, son las llamadas negociaciones de la “Sala Verde”: un sistema de reuniones informales establecidas durante la Ronda de Uruguay, llamadas así por el color de la habitación donde se realizaban. Un número reducido de países, con interés en el tema que va a ser negociado, llegan a un acuerdo que, más tarde, debe ser ratificado, por consenso, por todos los países miembros (entre los cuales hay muchos que no han sido invitados a las reuniones). Este mecanismo se repitió en Seattle (Washington, USA), y fue uno de los motivos más importantes del fracaso de la conferencia.

Otra crítica frecuente dirigida a la OMC es que no existe acceso libre a todos los datos generados por la OMC. Por ejemplo, no existe el acceso libre a la Base de Datos Integrados de la OMC, que comprende los datos sobre los límites arancelarios a los que los miembros se han comprometido.

Habrá que seguir de cerca las propuestas de cambio, o el reemplazo de la OMC.

 

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