Decadente: En la lucha por el rating, Moria ofrece la tanga de Cárpena

El programa Incorrectas, que conduce Moria Casán por canal América, fue escenario de una demostración más de la decadencia de la televisión argentina (sobre todo, evidente durante la tarde). En el comienzo del mismo, tres “veteranas” de más de 70 años coparon las cámaras con una demostración de tangas que luego le tocó a las más jóvenes: Cuerpos más esbeltos, tal vez, la misma vulgaridad. La televisión argentina busca desesperadamente levantar el rating en un contexto en el que los medios tradicionales atraviesan una crisis. Incorrectas no solo compite con el resto de los canales, sino con plataformas como Netflix: Para ganar, Moria ofrece la tanga de Nora Cárpena.

El nombre del programa es una catástrofe anunciada: “Incorrectas”. Las actrices Claudia Lapacó (78) y Nora Cárpena (73) acompañaron a la conductora, Moria Casán (72) en los minutos del arranque. Las tres coparon la pantalla, mientras las jóvenes panelistas (Agustina Kämpfer, Micaela Viciconte, Silvina Luna, entre otras) miraban la escena desde un costado, relegadas.

El tema del día: “tanga sí, tanga no”. Cárpena fue la primera integrante del programa en someterse al show de las tangas que continuó a continuación. “De vuelta, ponete de espaldas que nos encantó”, ordenó Moria. La actriz obedeció y le dio la espalda a la cámara, mientras en pantalla se leía “se entangó Nora”. Las tres mujeres de más de 70 años se reían, protagonistas del programa, hablando del morbo de la lencería, de si la tanga debería o no utilizarse a diario, de su comodidad.

Moria no pierde la oportunidad de meter un comentario vulgar donde puede. Tuvo un problema con el micrófono: Agarró el que estaba usando para conversar con las entrevistadas cuando no debía. Aparentemente, alguien de la producción se lo hizo ver. La respuesta: “Estoy acostumbrada a tener cosas en la boca, no me jodas”.

Posteriormente, las panelistas del programa (de otra generación) se sometieron a las manos de Moria para mostrar su ropa interior. A continuación, clasificación de tangas: Lencería erótica, hilo dental, “sado”, etc. A la conductora no le faltaba imaginación a la hora de definirlo.

Otra de las panelistas que sometió su cuerpo y su ropa a las manos de Moria (que levantó varias polleras y vestidos frente a cámara) fue la actriz Carolina Papaleo. En paz descanse su madre, Irma Roy, actriz y política que impulsó la ley de cupo femenino en las listas electorales y llegó a ser diputada nacional. Dos años después de su muerte, Moria Casán levanta la falda de su hija y ofrece su tanga a cambio de puntos de rating.

La conductora, por su parte, dijo que “no usa tanga”, porque “se le caen”. En todo caso “un protector higiénico que, en algunos casos, los he perdido”, agregó. Contó que una vez un protector “se escapó” a través de una tanga que “estaba floja”. Detalles sucios, intimidad al extremo, morbo. Roza el asco, sí. Pero todo sea por el rating.

A continuación, Micaela Viciconte relató una anécdota: En el backstage, mientras hablaban sobre el tema, Moria no se conformó con contarle a las panelistas de su programa que no usaba ropa interior. Se levantó la falda y enseñó su entrepierna desnuda ante la mirada de sus compañeras de piso.

Luego del relato de Viciconte, no conforme con lo bizarro de la conversación, Moria retrucó: “Chicas, hay que mear paradas”. De mal en peor, una “incorrección” que asciende cada vez más, buscando que el rating lo haga de la misma manera. Moria no tiene filtro y está acostumbrada a que nadie se lo ponga, es su sello desde siempre, lo tiene permitido, vende.

El debate que sigue a partir del show bizarro y vulgar pasa por el público. En el día de ayer (23/10) el programa alcanzó los 4 puntos de rating y duplicó a la competencia (en el horario de la tarde, es un buen número). La preguntas, a partir de los resultados, podrían ser las siguientes: ¿El público pide lo bizarro o se somete a “lo que hay”? ¿Los 4 puntos son representativos?

La verdad es que la televisión (así como los medios tradicionales en general) está en crisis. En el plano de lo audiovisual, los canales compiten con gigantes como Netflix: Calidad on-demand y muchísima variedad de contenidos. Esto podría estar llevando a una caída grande en las ganancias y, por lo tanto, en los presupuestos para las producciones. En consecuencia, una lucha desesperada (y de bajos recursos) para lograr que los televidentes no cambien el canal: “Tanga sí, tanga no”.

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