La Nahir Galarza rosarina: Una joven de 17 años mató a su novio y se entregó a las autoridades

Tiene 17 años, vive en Rosario y se entregó a las autoridades tras asesinar de una puñalada en el pecho a su novio de 19. Su madre asegura que se volvió violenta a partir de los 11 años, cuando fue abusada sexualmente.

Otra joven asesina, como Nahir Galarza, pero con una historia de vida dramática y lejana a la acomodada de la chica de Entre Ríos. La historia de los rosarinos Brian Ezequiel Ortiz y Sasha parece ser la de dos vagabundos. Se conocieron en hogares de tránsito y hace tres años decidieron iniciar una relación atravesada por la violencia. En medio de una discusión, Sasha le clavó un cuchillo tipo tramontina en el pecho a Brian y lo mató. Él tenía 19 años. Ella tiene 17, y este viernes se entregó a la policía. Fue violada cuando tenía 11 años.

“Mi hija fue víctima de un abuso cuando tenía 11 años y ya nunca fue igual. Siempre vive como nerviosa y reacciona violentamente. Él era buenísimo, ella no le quiso hacer daño pero reaccionó mal. Estaban discutiendo y él intentó agarrarla de los hombros para que no se fuera. Ella reaccionó y le dio un puntazo en el pecho con un tramontina”, explicó Norma, la mamá de la chica que se entregó a la policía y quedó a disposición del Juzgado de Menores Nº 3.

Según el diario La Capital, la casa en la que Norma vive con otros hijos, en Garibaldi al 3800, es un ensamble de humildes construcciones con techo de chapa. Está frente a una barriada de casas iguales de un plan de viviendas, en una de las partes más empobrecidas de barrio Alvear.

En diciembre de 2011 Sasha fue víctima de abuso sexual agravado. Su madre contó que estuvo a punto de morir. Pero sobrevivió y quedó bajo la supervisión de la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia y la Justicia de Menores. Brian llegó al mismo lugar pero por otro camino.

Según fuentes de la pesquisa el chico tenía prontuario abierto. Hace tres años Sasha y Brian se cruzaron y comenzaron una relación signada por reacciones violentas y el consumo de drogas. “Como mi hija, Brian era un chico sufrido. No tenía papá ni mamá. Ellos estaban siempre juntos, iban de acá para allá. Estuvieron viviendo en la casa de una tía de Brian, allá abajo en La Florida. También vivieron acá, pero yo hace tres semanas los eché. Le dije a mi hija que no se podía vivir con ese nivel de violencia que tenía. Yo tengo otros hijos”, relató Norma.

“Ella -continuó la madre de la adolescente- había tenido una pelea con Brian y le dejó un ojo morado. Agarró un cuchillo y se lo frotó por acá (se señala el cuello). Cuando vi eso los eché. Se fueron a vivir con un abuelo de Brian en San Nicolás, pero hace dos días volvieron a mi casa. Se quedaron la primera noche y después les gustó. Dormían hasta las 14 o 15 y hacían la suya. El problema acá es que él la celaba mucho”, contó la mujer.

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