España atemorizada por el parásito de anisakis que puede portar más de 120 alérgenos

Cada vez hay más anisakis. En los últimos años, la infección por anisakis en las costas españolas se ha incrementado.

La proliferación de este parásito es difícil de cuantificar pero lo cierto es que una buena parte del pescado de los mares que rodean la península ibérica contiene anisakis. Ahora, un estudio genético desarrollado por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) demuestra que, además, puede combinar y portar alérgenos alimentarios propios con los de otros seres vivos.

El estudio, publicado en la revista BMC Genomics, ha constatado la existencia de numerosas secuencias génicas de alérgenos alimentarios, tanto propias como de otros seres vivos, en el genoma de nematodos del género Anisakis. Los resultados podrían ayudar a tratar las reacciones alérgicas causadas por este parásito.

Anisakiasis

Los expertos se centraron en el estudio genético de dos especies de Anisakis, A. simplex sensu stricto y A. pegreffii, y del híbrido entre ambas. Estas dos especies, junto con una tercera denominada A. berlandi, son las principales responsables de la afección conocida como anisakiasis, que se caracteriza por manifestaciones agudas de epigastralgia (dolor en la boca del estómago), nauseas, dolor abdominal, diarreas y procesos alérgicos muy severos.

“Las especies estudiadas no son las únicas que tienen alérgenos característicos, las larvas híbridas entre ambas portan su propia batería de alérgenos, aspectos que hasta ahora no habían sido tenidos en consideración y que servirán como marcadores epidemiológicos para evaluar las zonas de incidencia de anisakiasis”, explica Alfonso Navas, coordinador del estudio.

De los 509 alérgenos de origen alimentario descritos hasta la fecha, correspondientes a hongos, animales y plantas, los investigadores han buscado homólogos en los transcriptomas de las especies analizadas en este estudio. Los resultados muestran, con una semejanza próxima al 100%, 937 secuencias de proteínas correspondientes a 121 alérgenos diferentes.

“Esto podría explicar los casos de sensibilización o reacción cruzada de pacientes de anisakiasis frente a otras fuentes de alérgenos, o de personas que estando tratadas como alérgicos a otros agentes, manifiestan los síntomas a éstos tras estar expuestos a Anisakis. Todo indica que estos nematodos son una bomba alergénica”, añade Navas.

No todos somos alérgicos

La anisakiasis tiene una incidencia notable en la población española. Afortunadamente no todos somos alérgicos al parásito pero no por ello suscita menos interés en actividades relacionadas con la pesca y la gastronomía.

Aunque el pescado infectado con las larvas de este nematodo se congela para matar al parásito, las personas sensibilizadas a Anisakis pueden mostrar síntomas a pesar de que se haya llevado a cabo una correcta congelación.

La erradicación del parásito es imposible ya que el anisakis es un animal con un ciclo biológico. No puede ser considerado plaga, pero es vital controlarlo.

Según comenta Navas, “ahora tenemos una herramienta que permitirá afinar mucho más en el seguimiento de la enfermedad. Saber qué especies de Anisakis han provocado la reacción, el potencial alergénico de estas y la especie de pescado en la que se encontraban ayudará a tratar las reacciones alérgicas por Anisakis y el papel de estos nematodos en las reacciones cruzadas o en la sensibilización a otros alérgenos”.

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