Corrupción “K” y “M”: Claves hollywoodenses del escándalo

Mal que le pese a la familia presidencial, el escándalo desatado ayer por los 8 cuadernos Gloria en los que el ex chofer Oscar Centeno anotó minuciosamente todos sus movimientos y los del gabinete K, pegará directo también en la imagen de los Macri. Por estas horas, una de las claves es si el presidente Mauricio Macri está dispuesto a soportar lo que podría ser el Lava Jato argentino o si operará en Comodoro Py a través de Daniel Angelici para que todo quede en Javier Sánchez Caballero, ex gerente de Iecsa que visitaba con frecuencia la Casa Rosada durante la Década Ganada cuando se cerró el soterramiento del Sarmiento, en sociedad con Odebrecht.

Todo indica que será muy difícil lograr que este escándalo no llegue a la familia presidencial, pues uno de los empresarios detenidos es Javier Sánchez Caballero, ex gerente de IECSA, compañía del primo de Mauricio Macri, Angelo Calcaterra, hasta que estalló el Lava Jato en Brasil, pues en Argentina mantenían una sociedad inquebrantable.

Sin embargo, el hecho de que haya recaído en el despacho del juez federal Claudio Bonadio deja entrever que, al menos, está asegurada la no filtración a la prensa de datos sensibles que alteren el humor en la Quinta de Olivos. Es que, tal como se esperaba, el chofer de Roberto Baratta, Oscar Centeno, se declaró como arrepentido ante el juez federal Claudio Bonadio, por lo que no puede correr siquiera una coma en su relato sobre los hechos porque se vería duramente afectado en su situación procesal.

Tal como informó Urgente24, en este entramado de coimas y dólares en efectivo para la ejecución de obra pública, figuran importantes empresarios que, ya se sabe, no conocen de bandos políticos a la hora de hacer negocios. El dinero no conoce de ideología ni de izquierda ni derecha, convengamos, tanto para lo bueno como para lo malo.

También comienza un gran desafío para el diario La Nación, que ya fue desmentido por el ex juez Norberto Oyarbide, debido a que no recibió citación alguna de Bonadio para una indagatoria, tal como se aseguró ni bien estallaron los allanamientos y las detenciones. Es que ahora deberá comprobarse toda la información y lograr encontrar el dinero, una de las grandes deudas de esta Justicia: recuperar lo supuestamente robado.

Según cuenta el diario centenario, en enero pasado llegó a manos del periodista Diego Cabot, especializado en economía, una caja anónima con documentos que daban cuenta de manera detallada la trama de corrupción: cuadernos, un anotador, facturas de una marroquinería por compras de bolsos, fotos y videos. Allí se inició el análisis del material que iba a dejar en evidencia el recorrido de las coimas en bolsos llenos de millones de dólares durante el kirchnerismo, sin intervención de quien lidera las investigaciones en el diario Hugo Alconada Mon.

Al parecer, HH es la ex mujer de Centeno, quien se desempeñó como chofer del ex número 2 de Julio De Vido, Roberto Baratta. HH es Hilda Horovitz, quien contó ante la Justicia, antes de la aparición de los cuadernos de la corrupción, cómo su ex pareja transportaba bolsos de dinero de origen ilícito durante el kirchnerismo. Según las malas lenguas, Centeno tenía una amante.

Días, horarios, nombres, direcciones y montos. Centeno anotó todo lo que ocurría en el Toyota Corolla en el que viajaba Roberto Baratta y en los lugares a los que iban juntos: más de US$ 50 millones de dólares pasaron por ese vehículo. Dejó así pruebas del camino de las coimas de empresas al Ministerio de Planificación. Según los documentos a los que accedió La Nación, hay más de 30 domicilios desde donde se recogieron bolsos de dinero. Otras direcciones se utilizaban como “búnkers” o “refugios”.

Incluso videos donde cuenta los pasos que dieron.

Semanalmente, Baratta concurría a la quinta de Olivos para recibir instrucciones respecto a quién había que cobrarle. Todos los montos que se retiraban ya habían sido previamente acordados con De Vido o con Néstor Kirchner, según se desprende de los cuadernos.

En este sentido, agrega el diario: Cuando Néstor Kirchner vivía, hasta octubre de 2010, las cifras más altas eran entregadas a él en el quincho de Olivos. Todos los ingresos a la residencia detallados en los cuadernos están registrados en los asientos de visitas. Otros bolsos con menores montos eran entregados a Daniel Muñoz, el entonces secretario del ex presidente, en el domicilio privado del matrimonio Kirchner en la calle Juncal. La trama completa involucraría 160 millones de dólares.

Hay un dato clave que resulta aún más interesante: mientras que se detuvo al ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Carlos Wagner, CEO a su vez de Esuco, a Gerardo Ferreyra y Jorge Neira, de Electroingeniería, a Carlos Mundin, de la empresa de ingeniería BTU, Armando Losón, de Albanesi constructora y Claudio Glazman, de Sociedad Latinoamericana Inversiones, en el caso de IECSA Bonadio optó por detener sólo a su ex gerente Javier Sánchez Caballero, cuando, siguiendo la lógica de detener a los CEOs de las empresas, tendría que haberlo hecho igual con Angelo Calcaterra, ex CEO de la compañía de la familia presidencial, sobrino de Franco y primo de Mauricio.

Uno más: IECSA y Esuco conformaban una Unión Transitoria de Empresas (UTE).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *