Molinos, el Judas de Macri: Subió 20% los alimentos en plena crisis del dólar

El CEO de la firma fue uno de los que, en Olivos, recibió el pedido presidencial de apoyo a la gestión con el FMI y en materia inflacionaria. Ocultó dos subas de 10% y 7% en 15 días.

Amancio Oneto es un perfil bajo extremo. La presencia del CEO de Molinos Río de la Plata en la Quinta de Olivos, en la reunión de Mauricio Macri con el Círculo Rojo, llamó poderosamente la atención de todo el sector retail. Desentonó entre hombres de negocios que suelen participar de encuentros oficiales y extraoficiales con funcionarios, como Eduardo Elsztain(IRSA), Eduardo Eurnekian (Corporación América), Miguel Acevedo (UIA), Alfredo Coto, Luis Betnaza (Techint), y Marcos Galperín (Mercado Libre), algunos de los preferidos del primer mandatario a la hora de intercambiar conceptos con el establishment.

En esa reunión, Macri pidió respaldo a la gestión que se inició con el Fondo Monetario (FMI), habló de dólar y deslizó la necesidad de que el sector privado le pusiera el hombro a la situación, evitando trasladar la devaluación a precios de manera violenta. En la larga mesa, ocupada hasta la mitad, había dos hombres fuertes que tienen que ver directamente con la modificación de los valores en góndola: uno, el gigante de los supermercados, Coto; el otro, Oneto. Sin embargo, el CEO de Molinos -que se sentó al lado del vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui- obvió un detalle no menor. En los últimos 15 días, que coincidieron con la corrida cambiaria y las peores dos semanas de Cambiemos, su compañía ya había subido los precios de los alimentos dos veces y en porcentajes superiores a la competencia. En los primeros días de mayo aumentó 10%, con la excusa del aumento del precio del trigo; y el jueves último aplicó otro 7%, explicado en principio por el impacto del tipo de cambio, costos e inflación. Junto con Arcor, la firma de la familia Pagani, Molinos comparte el podio de los más importantes productores de alimentos, por eso las subas que aplicó tienen un valor significativo. “En realidad, es más de 20% total el aumento”, cuentan los comerciantes que la semana pasada empezaron a recibir listas con subas en casi todos los proveedores, entre ellos Nestlé, Unilever, Colgate, y otras grandes firmas. Naturalmente, a la suba de los productores, aún le falta el agregado de la ganancia propia que incluyen los grandes supermercados. Pero la aplicación de un 10%, y luego un 7% sobre ese 10 ya aumentado, pone a la suba de Molinos muy por encima de la inflación acumulada del año, e incluso del aumento promedio de la competencia, que fue del 7%.

Esta modificación de los valores empezará a sentirse el lunes cuando lleguen los envíos de mercadería remarcada, y alcanzará a los farináceos, pastas, galletas, entre otros.

“No habido cambios de precios”, disparó a la salida del evento, en una conferencia de prensa improvisada, el ministro de la Producción, Francisco “Pancho” Cabrera. En la mesa que habían compartido con el Gobierno, los empresarios sabían de primera mano, la propia, de que los precios ya se venían trasladando casi desde el momento en el que el dólar pasó de $20 a $23. De hecho, uno de los empresarios que estuvo en Olivos, contó a Letra P en la previa a esa reunión, que el Gobierno estaba con la idea de pedirles rubricar un compromiso de mantener los precios estables, en línea con el convenio de dos meses de congelamiento en naftas que había alcanzado con YPF, Shell y Axion. Pero Cabrera volvió a señalar en público, con bastante tacto político para evitar apelaciones a las prácticas del ex secretario Guillermo Moreno, que un pedido de congelar valores no era parte de la política oficial. “No es nuestra política hacer control de precios, porque es algo que ha fracasado en los últimos 4000 años”, explicó.

Así las cosas, para el Gobierno, la que sigue será otra semana clave. Más allá de la evolución del acuerdo con el FMI, queda pendiente ver cómo manejará el Ejecutivo la crisis interna, la que no depender de factores exógenos. Cómo calmar al dólar para que no se sigan incrementando una inflación que, para los privados, ya está cerca del 25% para un año que el Gobierno planificaba en torno al 15%.

Informe de Leandro Renou para el sitio Letra P