Con disciplina militar

La gestión Aranda busca desesperadamente convertir un gol sobre la hora que le permita llegar al alargue. Esta metáfora futbolera es la mejor forma de tratar de explicar lo inexplicable.

Con la reforma política impulsada por el gobernador Bordet en ciernes y un calendario electoral que quizás se adelante se hace imprescindible exhibir logros de gestión que hasta ahora no existen.

Aranda piloteó sus dos primeros años achacando todos los males a la pesada herencia, pero sabía que esa excusa no iba a servirle para justificar por mucho tiempo su mediocre gestión.

Hablar de deudas recibidas, de máquinas destruidas, de cementerios paralelos y de desgracias climatológicas sirve por unos meses, pero luego la paciencia se acaba y el pueblo comienza a preguntarse ¿Para qué te votamos?, y es lógico, no se puede gobernar llorando ni echando culpas todo el tiempo.

Ahora llegó el momento de la gestión y las ideas, dos cosas que brillan por su ausencia en el des-gobierno de Aranda. Sin ideas, pero con mucho instinto de supervivencia vio la posibilidad de acceder al crédito que ofrece la provincia para la compra de maquinaria y la realización de obras. No le importó mucho que este fuera en dólares y más sabiendo que no deberá hacerse cargo de su pago. Con la rapidez propia de quién busca salvarse en el último minuto decidió tomarlo sin pensarlo mucho, armó una lista de “necesidades” y se largó a los medios a justificarlas debido a lo “imprescindible y urgente” de las mismas, inclusive hasta declaró que podría haber accedido a un monto mayor de deuda pero que decidió autolimitarse para no comprometer las finanzas municipales.

Pasaron un par de meses y el crédito inicial de u$s 389.000 se convirtió en u$s 460.000, parece que mejoraron las finanzas municipales. También se modificaron las “necesidades y urgencias” que pasaron por sucesivos cambios hasta llegar a la lista definitiva donde se solicita una motoniveladora de menor tamaño y se quitan algunas cuadras de cordón cuneta para poder comprar un quirófano móvil de mascotas. Lo que no ha cambiado en todo este tiempo es la “necesidad de endeudarse en dólares”. Sería interesante saber si los funcionarios y Concejales oficialistas contraen sus créditos personales en dólares confiando en la política económica del gobierno al que pertenecen.

Mencionamos a los concejales oficialistas por una sencilla razón, como ningún crédito puede ser tomado por la sola voluntad del ejecutivo, los concejales deben aprobar este endeudamiento. Al ser una toma de deuda para la compra de bienes de capital se requiere obtener la mayoría absoluta de los votos, es decir, 6 votos afirmativos que en principio son los que el bloque oficialista posee. Decimos en principio ya que es bien conocido el intercambio de acusaciones que hubo recientemente entre un “simpatizante” radical, esposo de una ex funcionaria, y un distinguido concejal oficialista en las redes sociales, donde, whatsapp va, whatsapp viene, uno acusaba públicamente al otro de ser el responsable de la demora en la aprobación del crédito mientras el concejal le enrostraba que si el crédito no salía era por la desidia del Secretario de Hacienda (al que tildó proveniente de la ola Naranja en referencia a su participación en la interna peronista como integrante de una de las listas de concejales) quien no había hecho las “tareas” necesarias para encaminar la operatoria. Toda una novela.

Mientras tanto, algún “periodista radial militante” también castigaba por redes sociales al concejal por su tozudez a la hora de levantar la mano.

Así las cosas, vemos que Aranda no la tiene sencilla, salvo que aplique la disciplina militar y suspenda, por un tiempo, la independencia de poderes obligando a sus concejales a juntar los tacos, pararse firmes, cerrar la boca, taparse la nariz y votar a mano alzada este proyecto.

Desde el bloque opositor, que en principio se niega a la toma de este crédito, se lucha con pedidos para conseguir la información mínima necesaria para evaluar tanto la necesidad como la viabilidad del pago de semejante endeudamiento, una tarea más que complicada a la hora de acceder a los “números finos” de la administración municipal, hoy, guardados bajo siete llaves.

El plan, para digerir rápido el mal trago, es incluir en la próxima sesión este tema junto a otros dos que siempre generan chisporroteos; el Presupuesto 2018 y la Ordenanza Impositiva. Un presupuesto que baja recursos en áreas como turismo, deporte y cultura mientras los incrementa para el pago de sueldos políticos y una Impositiva que aumenta impuestos a todos los contribuyentes para poder hacer frente a esos incrementos.

Las cartas están echadas, el próximo miércoles será el gran día, recién en ese momento conoceremos el grado republicanismo y transparencia de la gestión y, sobre todo, el nivel de responsabilidad con que cada concejal honra el voto de su pueblo.

Editorial hecha por Viejo Perro