Buenos Aires: Greenpeace protesta contra el proyecto para habilitar la incineración de basura

En la tarde de este martes 3/04 4 activistas colgaron un cartel del edificio de la Legislatura porteña, donde se empezó a debatir la iniciativa del Gobierno de la Ciudad. En el día de hoy, más de 50 organizaciones, junto a referentes políticos y académicos presentaron un petitorio en la Legislatura contra los intentos de habilitar la incineración o allanar su camino mediante la modificación de las metas de la ley de Basura Cero.

La propuesta fue presentada la semana pasada por iniciativa del Poder Ejecutivo para habilitar el uso de esa técnica de tratamiento de residuos. El proyecto, además, establece nuevas metas de reducción progresiva de la disposición final de los desechos y modifica varios artículos de la llamada ley de basura cero, sancionada en 2005. De aprobarse, en 2028 quedará prohibido enterrar materiales reciclables y aprovechables.

La discusión se habilitará cuando los predios de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) están al borde del colapso, sobre todo el de José León Suárez, que recibe el 87% de la basura de la región metropolitana. Allí se depositan a diario 18.500 toneladas de residuos, 3000 de la s cuales viajan directamente desde la Capital.

4 activistas de Greenpeace colgaron este martes 3/04 por la tarde un cartel que estaba inscripto con la frase “Quemar basura mata” en el edificio de la Legislatura porteña, con el objetivo de mostrar su descontento contra el proyecto de ley para habilitar la incineración de residuos que comenzarán a discutir desde este miércoles 4/04 los diputados de la Ciudad.

“El Gobierno de la Ciudad está impulsando la incineración de basura a pesar de los daños para la salud y el ambiente que esto genera; tiene a disposición una ley de avanzada que no cumple, y en lugar de cumplirla, implementa un sistema tóxico”, dijo Diego Salas, director de Greenpeace.

“Horacio Rodríguez Larreta ha sido el promotor de la incineración durante la última década, y hoy avanza en este sentido a pesar de la ley que lo prohíbe y de la oposición de organizaciones ambientales y sociales”, agregó Salas. Además, aseguraron que más de 50 organizaciones, junto a referentes políticos y académicos, presentaron un petitorio en la Legislatura contra los intentos de habilitar la incineración.

“El gobierno dice que la ley de Basura Cero fracasó, pero son ellos los que fracasaron en su implementación, desde el mismo año en que la ley fue reglamentada”, sentenció Salas.

“Hoy, la incineración amenaza con cobrarse su primera víctima en la Ciudad: la ley de Basura Cero”.

En el Gobierno porteño impulsan la medida como acompañamiento de las polí ticas de reciclado. El tema es que dentro de 5años, los rellenos sanitarios que reciben los residuos del área metropolitana ya no tendrá capacidad operativa y colapsarán.

La incineración controlada es una tecnología que desde hace años se usa en algunas de las principales ciudades de Europa, como París, Amsterdam o Viena. E s el proceso de reducción de los residuos sólidos (en torno al 90% del volumen y 75% del peso) a material inerte (escoria y cenizas) y a productos gaseosos completamente oxidados mediante la combustión a temperaturas elevadas (760ºC o más). Los incineradores de pequeña escala están dirigidos a la destrucción segura e higiénica de los desechos médicos en países en vías de desarrollo, ya que pueden desplegarse rápidamente en las zonas remotas donde se haya producido una alerta infecciosa.

Las opciones para la eliminación segura de residuos en países en desarrollo son a menudo limitadas. Los incineradores pequeños y económicos aseguran la destrucción efectiva de los desechos médicos. Sin embargo, la combustión de los plásticos y otros materiales que contienen cloruro de polivinilo dan como resultado emisiones de dioxinas, furanos y otros contaminantes tóxicos, persistentes en el medio ambiente y bioacumulativos. También pueden emitir azufre y óxidos de nitrógeno, que plantean serios peligros para la salud.

La norma vigente establece que las metas a cumplir debían ser de un 30% para 2010, de 50% para 2012 y de 75% para 2017, tomando como base los niveles enviados a la Ceamse durante 2004 (1,5 millones de toneladas). Las metas propuestas son un 50% para 2021, un 65% para 2025 y un 80% para 2030, pero sobre la base de los niveles de 2012 (2,2 millones de toneladas).

Un equipo de incineración consta de 2 cámaras instaladas de tal manera que los gases generados por la combustión parcial de los residuos en la primera cámara pasan a la segunda, dentro de un tiempo y temperatura controlados en cada una, posibilitando la combustión total. Pueden ser de cámara horizontal de tiro forzado/inducido, vertical de tiro forzado/natural con/sin equipos auxiliares (recuperación energética, DeNOx, etc.). Este tipo de proceso permite la eliminación de patógenos y residuos infecciosos por lo que es especialmente indicado para deshechos hospitalarios. Estos tienen una naturaleza muy heterogénea y a menudo contienen elementos infecciosos, por lo que es esencial que su manipulación y eliminación se lleve a cabo de forma segura. Alrededor del 85% de los residuos de un hospital son residuos no peligrosos, pero el 15% restante es el que puede ser infeccioso (sangre, cultivos microbiológicos, muestras patológicas…), de ahí que el depósito de esos desechos en vertedero suponga un grave peligro.

Sin embargo, una incineración inadecuada también puede ser peligrosa y contaminante. Por este motivo, en muchos países se está imponiendo como medida alternativa a la incineración, el tratamiento de los residuos mediante la esterilización y, una vez triturados, se asimilan a los residuos urbanos. Pero a diferencia de otros métodos de tratamiento como la desinfección o esterilización por autoclave, la incineración supone una eliminación de los residuos. Además, los métodos mencionados no son adecuados para todo tipo de desechos médicos (tejidos patológicos, quimioterapia, objetos punzantes), mientras que el incinerador se puede utilizar para todo.