Murió Eugenio Zitelli, el cura cómplice de la última dictadura

Al excapellán de la Policía de Santa Fe se le imputaban los delitos de Privación Ilegítima de la Libertad agravada, Aplicación de condiciones tormentosas de detención y Asociación ilícita en perjuicio de 14 víctimas. Estaba en libertad.

Eugenio Zitelli, excapellán de la Policía de Santa Fe durante la última dictadura, falleció este viernes a los 85 años y a pocos días de que lo sentaran en el banquillo de la Justicia por su participación directa en crímenes de lesa humanidad investigados en la llamada causa Feced.

Hubiera sido, a partir del jueves próximo, el primer cura juzgado en la provincia de Santa Fe como actor del terrorismo de Estado, aunque el proceso tuvo varias postergaciones: el único antecedente en la Argentina es el del capellán Christian Von Wernich, detenido en 2003 y condenado a reclusión perpetua en 2007 por casos de secuestro, tortura y homicidios calificados.

“Estaba agonizando desde hace varios días, fue operado en diciembre de un corrimiento en su prótesis de cadera y eso le desencadenó problemas físicos y cognitivos ya que se aceleraron enfermedades seniles de base. Ya no caminaba y tenía inconvenientes cardíacos”, informó su abogado Oscar Eduardo Romera al confirmar el fallecimiento a Radio Casilda, según publicó el portal de El Ciudadano de Rosario.

A Zitelli se le imputaban los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, aplicación de condiciones tormentosas de detención y asociación ilícita en perjuicio de 14 víctimas.

Fue cura párroco, con dignidad de Monseñor, de la Iglesia San Pedro Apóstol de Casilda, y capellán de la Policía hasta el mismo retorno de la democracia en 1983.

El cura ofició como capellán de la Policía entre 1964 y 1983: varios sobrevivientes del terrorismo de Estado que pasaron por el Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario declararon que visitaba periódicamente el centro clandestino de detención que funcionaba allí para dar misa, tomar confesiones y también entrevistar a los secuestrados.