El mensaje de paz del Papa Francisco en el Domingo de Pascua

El Papa llama a la conciencia de políticos y militares para acabar con el “exterminio” de la guerra. Ante 80 mil fieles en la Plaza San Pedro, el pontífice catalogó la resurrección de Cristo como “la verdadera esperanza del mundo”.

Durante el tradicional mensaje del Domingo de Pascua, el papa Francisco se dirigió a los creyentes y catalogó la resurrección de Cristo como “la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda”, y llamó a la paz en Siria, todo Oriente próximo, Ucrania y Corea del Norte.
Francisco recordó “la fuerza del grano de trigo, esa del amor que se abaja y se entrega hasta el final, y que verdaderamente renueva el mundo”, y pidió a esa fuerza frutos de paz para “la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no ve el fin”.

“Que la luz de Cristo resucitado ilumine en esta Pascua las conciencias de todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas que estos hermanos y hermanas nuestros necesitan urgentemente, asegurando al mismo tiempo las condiciones adecuadas para el regreso de los desplazados”, dijo el Papa.

Construir confianza

El Santo Pontífice llamó igualmente a “que los que tienen responsabilidades directas actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional”.

El Papa pidió además “frutos de paz” para Ucrania, “para que se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población”.

El jerarca de la Iglesia Católica demandó los “frutos de sabiduría” para quienes cuentan con responsabilidades políticas, “para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos”.

Ante 80 mil fieles

Francisco realizó la bendición después de saludar a los 80.0000 fieles en la plaza -según cifras del Vaticano- y de impartir la misa del domingo de Resurrección. La plaza de San Pedro amaneció decorada con miles de flores llegadas de Holanda, como es tradición desde 1985 gracias a la decisión de un florista de ese país. En total, 60.000 flores y plantas decoraron el Vaticano, entre ellas 900 ramos de orquídeas verdes como símbolo de la paz y esperanza.

Con el urbi et orbi Francisco termina así los rituales de Semana Santa que han atraído a miles de turistas y creyentes de todo el mundo hasta Roma. Mañana rezará desde el palacio apostólico vaticano el Regina Coeli, la oración que sustituye al Ángelus en la Pascua.

Sobre Venezuela

Al referirse a Venezuela, el primado eclesiástico expresó su esperanza en que ese país, “por la fuerza de la resurrección del Señor Jesús, encuentre la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria”.

El Pontífice asimismo exigió una pronta reconciliación para la Tierra Santa, “que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos”, para Yemen y para todo el Oriente Próximo.

Francisco instó además a proteger a los cristianos en aquellos países donde son perseguidos por sus ideales religiosos, mencionando a Sudán del Sur y la “atormentada” República Democrática del Congo.

Homilía del Papa Francisco en la misa de Pascua

Tras haber celebrado anoche en la Basílica Vaticana la Vigilia Pascual de la Noche Santa, esta mañana a las 10.00, el Papa Francisco presidió en la Plaza de San Pedro la Santa Misa del día de Pascua de Resurrección ante la presencia de miles de fieles y peregrinos llegados de numerosos países para vivir en la Ciudad Eterna la fiesta más grande de la cristiandad, junto a trescientos sacerdotes, ciento cincuenta obispos y veinticinco cardenales

Tras la noche “del silencio ante la muerte del Señor”, de la oscuridad envuelta por el frío que la acompaña, un silencio en el que cada uno de nosotros “puede reconocerse, y que cala profundamente en las grietas del corazón del discípulo que ante la cruz permanece sin palabras” (tal como dijo el Papa Bergoglio anoche en su homilía de la Vigilia Pascual) llegamos hoy a la mañana de la Pascua en que contemplamos a Jesús vivo, cual núcleo del mensaje cristiano.

En su homilía de esta mañana el Papa destacó la sorpresa de las mujeres que querían ungir el cuerpo del Señor. Porque nuestro Dios ? dijo ? es el Dios de las sorpresas “y siempre hay una sorpresa detrás de la otra”.

El anuncio hecho sorpresa

“Y la sorpresa (añadió) es lo que nos conmueve el corazón”. La sorpresa es “un golpe bajo”, para decirlo con el lenguaje de los jóvenes. El primer anuncio: sorpresa. El segundo: la prisa, las mujeres corren. Las sorpresas de Dios nos ponen en camino inmediatamente, sin esperar. Y así corren. Para ver. Y Pedro y Juan, corren. Los pastores, en la noche de Navidad ? recordó Francisco ? corren para ver lo que habían anunciado los ángeles. Y la samaritana, corre. Esa gente corre, deja lo que está haciendo. También el ama de casa deja las patatas en la olla, y aunque las encuentre quemadas, corre para ver.

Paciencia con quienes no van de prisa

“También hoy sucede en nuestros pueblos, en nuestros barrios ? agregó el Obispo de Roma en su homilía pronunciada de modo espontáneo ? que se corre para ir a ver. Así se dan las sorpresas, siempre, de prisa”. A la vez que destacó que en el Evangelio hay uno “que no quiere arriesgarse” y “se toma un poco de tiempo”: Tomás. A quien el Señor espera con amor. Es el que decía ‘creeré cuando vea’. Pero “el Señor también tiene paciencia con quienes no van tan de prisa”.

“Y yo. ¿Qué?”

El anuncio: sorpresa. La respuesta: de prisa. Y el tercer punto ? dijo el Pontífice ? es una pregunta: “¿Y yo qué? ¿Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios? ¿Soy capaz de ir de prisa, o siempre con esa cantilena, veré mañana, mañana?? Para decir, igual, mañana? ¿Qué me dice a mí la sorpresa?”.

Juan y Pedro fueron corriendo hacia el sepulcro, recordó el Papa. De Juan el Evangelio nos dice que creyó y también Pedro creyó. Su fe “era una fe un poco mezclada con el remordimiento por haber negado al Señor”?

“El anuncio hecho sorpresa (terminó diciendo Francisco en su homilía). ¿Y yo hoy en esta Pascua de 2018 qué?”.