Que termine y se vaya: Junto con la tolerancia se desvanece el sueño de la reelección de Macri

Los mismos sondeos que hasta hace poco mostraban valores positivos cercanos al 60% para Mauricio Macri, ofrecen hoy un crudo panorama.

La misma tolerancia que superó ampliamente los 6 meses llegó a su fin. Según la consultora ‘Raúl Aragón & Asoc.’, si las elecciones presidenciales fuesen hoy, sólo el 31,7% dice que votaría a Macri, mientras que el 53,1% dice no estar dispuesto a hacerlo. Eso sí, piden que termine su mandato.

Gráfico “Raúl Aragón & Asoc.”

Que Mauricio Macri termine su mandato y se vaya a su casa. Esa es la conclusión que se obtiene del último informe de la consultora ‘Raúl Aragón & Asoc.’, que destaca el “fin de la tolerancia”, tras realizar un relevamiento de opinión pública a nivel país sobre una muestra de 2873 casos efectivos.

Los números son contundentes y dejan en el olvido aquellos valores positivos que se acercaban al 60%. Entre otros, se destaca que:

– El 57,9% de los argentinos mayores de 16 años considera que este Gobierno beneficia a los ricos y a las empresas, y que tan sólo el 6,3% considera que beneficia a los pobres y a los trabajadores.

– En cuanto a las 3 grandes promesas de campaña: Pobreza Cero, unir a los argentinos y eliminar el narcotrá fico, solo esta última recibe una calificación positiva. El 57,3% considera que la lucha contra este flagelo está siendo exitosa. Pero no es suficiente.

Sólo el 22,5% considera que se está avanzando en el objetivo de alcanzar Pobreza Cero, y respecto de unir a los argentinos, el porcentaje resulta similar, mientras que el 71% sostiene la opinión contraria.

– La disposición del público de votar a Macri para un segundo mandato es adversa al mandatario: si las elecciones presidenciales fuesen hoy, sólo el 31,7% dice que lo votaría, mientras que el 53,1% dice no estar dispuesto a hacerlo.

– En tanto, el 57,9% considera que este Gobierno debe completar su mandato. Preguntados acerca del grado de acuerdo con los dichos del exjuez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, quien mencionó su “deseo que este gobierno se vaya cuanto antes”, solo el 34,4% dijo estar de acuerdo, mientras que el 57,9% expre só su total desacuerdo.

– En cuanto al affair Triaca, el 55,1% considera que el ministro debe renunciar. “Esto es tal vez un pedido de cumplimiento de esa promesa de transparencia que sedujo al electorado en las presidenciales de 2015”, mencionó el informe.

– De todas maneras, y aún la imagen del Presidente esté en caída, conserva aún valores significativos: mientras que el 45,9% lo califica negativamente, el 44,6% lo hace positivamente, lo que se traduce en un empate técnico que podría resultar preocupante para el Gobierno si se lo compara con los valores positivos cercanos al 60% que registraba anteriormente.

– Respecto a la legalización del aborto, este registra en el público una aprobación mayoritaria, aunque con una polarización importante: El 49,9% está a favor de su legalización, mientras que el 38,4% está en contra.

– En el caso de la pena de muerte para delitos graves seguidos de muerte, la división de la opinión pública está aún más polarizada: el 49,2% se manifiesta a favor, mientras que el 44,8% se opone a ella.

– Por último, respecto del futuro del peronismo, el 51,9% considera que su reunificación es necesaria para la democracia, mientras que el 35,8% considera que no lo es.

Con estos datos, el informe afirma que a la sociedad, que creyó en el discurso de campaña de Macri, que sostenía que Cambiemos era una nueva fuerza que traía “una política nueva, opuesta a la vieja política corrupta, oscura e ineficiente”, que era de “verdad un cambio”, se le acabó la tolerancia.

“Se lo vería comenzar en seis meses. El famoso “segundo semestre”. Pero esto no sucedió. No hubo cambio: la inflación continúa, se quitaron recursos a los más vulnerables, empeoró la situación de los jubilados, se transfirieron fondos a los sectores concentrados en detrimento de los de menores recursos… y a pesar de esto, el Presidente y su gestión conservaron, aunque disminuida, una calificación más positiva que negativa. Una fracción importante de la sociedad seguía creyendo que Cambiemos era distinto. La tolerancia social se sustentó en la convicción de que esta nueva fuerza política era realmente distinta, que sí habría un cambio, que “sí, se puede”. No se pudo. Al menos hasta ahora”, afirma.

Sumado a ello, los últimos acontecimientos terminaron por confirmar que no es tan distinto. Menciona: el affair Triaca, el de la hermana de Triaca; luego Caputo y las offshore, Valentín Díaz Gilligan y sus 1,2 millones de dólares en una cuenta española no declarada, y los aproximadamente cincuenta funcionarios procesados.

Concluye que la tolerancia social, “en principio sustentada en la esperanza de cambio y la transparencia, comienza a desaparecer a medida que esos dos atributos desaparecen. Cambiemos comienza a parecerse al kirchnerismo, pero con buenos modales”, y remarca la diferencia: “en el Gobierno anterior, por los peores motivos y con los peores métodos, si se quiere, el sector popular estaba relativamente contenido. Con este Gobierno, en esos sectores la calidad de vida ha empeorado”.

Una combinación fatal que inicia el fin de la tolerancia…