Aborto: Empezó la durísima lucha por el voto de los indecisos

En la Cámara de Diputados hay una leve ventaja de los legisladores que están en contra del aborto. Pero todo lo definirían los indecisos y quienes por el momento no quieren pronunciarse sobre su voto. Sobre ellos comienza una intensa presión que se prolongará durante meses.

En el Senado, cámara conservadora que representa a las provincias y sus intereses (o más exactamente los intereses de los gobernadores), el panorama es muy adverso y senadores del oficialismo ya plantearon una consulta popular mientras esperan el desarrollo del debate en la Cámara baja, donde todavía no se organizó el cronograma de tratamiento a nivel de comisiones.

El debate por el aborto aún no comenzó en la Cámara de Diputados. De las cuatro comisiones que integran el plenario que tratará la iniciativa presentada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito falta que se constituya la de Salud y luego, el 20 de marzo, se presentaría el cronograma de tratamiento que llevará “varios meses”, según reconoció a este medio el diputado del PRO, Daniel Lipovetzky, que preside el comité asesor de Legislación General, cabecera del plenario.

Mientras se organizan las comisiones y se resuelve si habrá audiencias públicas en el Interior del país como reclaman muchos legisladores -especialmente quienes se oponen al aborto y quieren que tengan espacio los colectivos denominados ‘Pro Vida’-, las primeras proyecciones de votos en la Cámara baja indican que existe una leve ventaja de los diputados que están en contra del aborto, pero los indecisos y quienes no quieren manifestar su opinión serán los que definan la suerte del proyecto de despenalización.

Los números hoy indican que hay 102 diputados en contra y 94 a favor, con al menos 29 indecisos y 19 que prefieren no expresar su voto, según un relevamiento realizado por el diario Clarín.

A los legisladores que apoyan el proyecto presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto les estarían faltando hoy unos 35 diputados más para llegar a los 129 en el recinto, es decir, la mitad más uno de la Cámara, suficiente para darle media sanción. Aunque se trata de un número muy ajustado, sería una referencia para no depender de los cálculos de los ausentes y quienes se abstengan en una sesión ordinaria.

Pero antes de calcular los votos en el recinto, tampoco está claro el panorama en las cuatro comisiones. En tres de ellas son mayoría quienes están a favor del aborto, pero por muy poca diferencia, y en todas hay indecisos que van a definir las firmas del dictamen.

Sólo en la comisión de Legislación Penal, que preside la radical Gabriela Burgos, los ‘antiabortistas’ son mayoría y se imponen aún con los indecisos votando a favor del proyecto de despenalización.

Y falta que se constituya la comisión de Salud, que presidirá la macrista Carmen Polledo pero cuyos integrantes aún se desconocen.

Además del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto habrá más iniciativas en el mismo sentido pero con diferencias, lo que hace más complejo el cálculo de los votos. Por ejemplo, el oficialista Sergio Wisky presentó una proyecto parecido.

Y en la vereda opuesta está el proyecto ‘antiaborto’ que ya presentó Juan Brugge. También la diputada Ivana Bianchi tiene una iniciativa similar y habrá otros proyectos que se presentarán en breve.

Sobre los indecisos empezaron las presiones, como cuando se trató el matrimonio igualitario. Los más activos son los grupos religiosos que llaman a los despachos de los diputados y les dejan mensajes por todos los medios posibles. La semana pasada hicieron una manifestación frente al Congreso con recital incluido.

En el Senado, cámara conservadora, no habría chances de que el proyecto para despenalizar el aborto –de aprobarse en Diputados- logre sanción. Los senadores responden a los intereses de sus gobernadores, quienes gobiernan provincias donde el aborto es muy mal visto. Ya ocurrió con el matrimonio igualitario, cuando los Kirchner tuvieron que ‘ausentar’ a varios senadores para que se apruebe. Por lo pronto, el oficialista Luis Naidenoff planteó una consulta popular no vinculante que le sumaría más presión a los indecisos.