El padre de la economía del cambio climático recibió el premio Fundación BBVA

El premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento se le ha concedido al catedrático de la Universidad de Yale por desarrollar un modelo pionero que logró integrar las contribuciones de las ciencias del clima y la economía para identificar las políticas más eficaces contra el calentamiento global. Los modelos de Nordhaus se han convertido en una herramienta ampliamente usada por la comunidad científica para determinar los costes y beneficios tanto de reducir las emisiones de CO2 y otros gases que provocan el efecto invernadero como de no hacerlo.

William Dawbney Nordhaus, nacido el 31/05/1941 en Albuquerque (Nuevo México), es un economista estadounidense.

Obtuvo la Licenciatura y la Maestría en la Universidad de Yale y, en 1967, el Doctorado en el MIT. Es profesor en Yale desde 1967, donde además ha desempeñado varios cargos directivos, como Prefecto entre 1986 y 1988 y Vicepresidente de Finanzas y Administración entre 1992 y 1993. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, de la cual fue electo presidente en 20132​ y ha participado del panel de actividades económicas de la Institución Brookings desde 1972. Durante el gobierno de Jimmy Carter, entre 1977 y 1979, fue integrante del Consejo de Asesores Económicos. Desde 1999 es miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias de Ingeniería.

Para el economista estadounidense William Nordhaus (1941), la emisión de cada tonelada de CO2 debería gravarse con 40€, en lugar de los 7,5€ que se pagan en Europa. Y su palabra tiene peso. El profesor de Economía de la Universidad de Yale, en la que se formó, lleva más de cuatro décadas investigando las relaciones entre la economía, el clima, la riqueza y el bienestar en su sentido más amplio.

Sus modelos han combinado los avances tanto en su disciplina, como en las ciencias naturales para identificar con una perspectiva pionera las políticas más eficientes contra el calentamiento global. Por ello, hoy ha sido elegido ganador del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2017 en la categoría de Cambio Climático.

El impulso del conocimiento basado en la investigación y la creación artística y cultural, y la interacción entre ambos dominios, constituyen el núcleo del programa de trabajo de la Fundación BBVA, así como el reconocimiento del talento y la excelencia en un amplio abanico de disciplinas, desde la ciencia a las humanidades y las artes.

Las 8 categorías incluyen áreas clásicas como las Ciencias Básicas (Física, Química y Matemáticas) y otras más recientes como la Biomedicina; algunas de ellas características de nuestro tiempo -Tecnologías de la Información y la Comunicación, Ecología y Biología de la Conservación, Cambio Climático, Economía, Finanzas y Gestión de Empresas, y Cooperación al Desarrollo; y un área particularmente innovadora de las artes, Música Contemporánea.

“Los modelos de Nordhaus se usan en todo el mundo para analizar las políticas relativas al clima”, señala el acta del jurado, ya que sirven para estimar las consecuencias socioeconómicas de seguir emitiendo, y decidir cuáles son las medidas más eficaces para afrontar este riesgo.

El galardonado considera que la mejor solución para detener el cambio climático sería gravar las emisiones de carbono a 40 euros por tonelada, en lugar del actual coste que en Europa ronda los 7,5.

Cuando la comunidad científica apenas empezaba a esbozar el estudio del calentamiento global, el azar colocó a Nordhaus en el mismo despacho de la Universidad de Viena del climatólogo Allan Murphy. Su temprana conciencia de los desafíos que ese fenómeno podría plantear a la sociedad y la economía, le impulsó a elaborar el mod elo DICE (acrónimo inglés de modelo Dinámico Integrado de Clima y Economía). La tarea le llevó quince años, pero “Nordhaus ha usado su modelo y sus conocimientos de economía para evaluar los daños futuros debidos al clima, el riesgo de daños catastróficos o el papel del cambio tecnológico en el sistema energético”, según el acta del jurado. “Por la transparencia y la simplicidad de su abordaje, los modelos de Nordhaus se usan en todo el mundo para analizar las políticas relativas al clima”.

Tras conocer la concesión del galardón, el propio Nordhaus, ha destacado que la novedad de su trabajo “fue ponerle un precio al carbono como medida para frenar el cambio climático. La receta fundamental para paliar el cambio climático es que los gobiernos, las empresas y los hogares paguen un precio alto por sus emisiones de carbono. Hoy no pagan prácticamente nada. Si el precio fuera más alto se recurriría a otras opciones, como las renovables. No es una receta que sepa muy rica, pero es la más eficaz.”

El jurado ha estado presidido por Björn Stevens, director del Instituto Max Planck de Meteorología (Hamburgo, Alemania) y ha contado como secretario con el español Carlos Durarte, director del Centro de Investigación del Mar Rojo. La ceremonia de entrega del premio, dotado con 400.000 euros, un diploma y un símbolo artístico, tendrá lugar en Madrid el próximo 13/06.

Nordhaus empezó a analizar el impacto económico del cambio climático en 1975, cuando los investigadores del clima apenas empezaban a alertar de un aumento de la temperatura global debido a las emisiones de gas es de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles. Él llegó al problema de manera casi casual, porque durante una estancia de investigación en Viena compartió despacho con el climatólogo Allan H. Murphy. La complejidad del desafío, y la falta de información sobre las variables implicadas, hizo que desarrollar el modelo le llevara a Nordhaus más de quince años. Por entonces, la comunidad de investigadores del clima ya era muy activa, pero el cambio climático seguía fuera de la agenda de los economistas.

Hoy el modelo de Nordhaus, llamado DICE (acrónimo de Dynamic Integrated Climate-Economy model) y su versión revisada que incorpora el enfoque regionalizado (RICE), se han convertido en una herramienta “ampliamente usada”, afirma el acta, para determinar los costes y beneficios de reducir las emisiones. Ahora sí hay numerosos economistas en todo el mundo que desarrol lan y comparan sus modelos, que arrojan conclusiones similares. Es una comunidad que ha crecido impulsada por el trabajo pionero de Nordhaus y sin la que, según destaca el jurado, no sería posible estimar las consecuencias socioeconómicas de seguir emitiendo, ni decidir qué medidas aplicar.

“Nordhaus ha usado su modelo y sus conocimientos de economía para evaluar los daños futuros debidos al clima, el riesgo de daños catastróficos o el papel del cambio tecnológico en el sistema energético”, afirma el acta. “Por la transparencia y la simplicidad de su abordaje, los modelos de Nordhaus se usan en todo el mundo para analizar las políticas relativas al clima”.

El propio Nordhaus habló de sus modelos, tras conocer el fallo: “Tratan de representar todas las relaciones fundamentales entre la economía y el clima de la manera más sencilla posible: variables como la población, el PNB, las emisiones de carbono y el cambio climático. A través de ecuaciones, representan la relación entre la población y el crecimiento económico, por una parte, y las emisiones de gases y el cambio climático. Tardé mucho tiempo en desarrollar DICE porque fue necesario encontrar y juntar todas las piezas de este complicado puzle, de manera que pudiera analizarse con el software de un ordenador y obtener resultados”.

Siempre ha dado gran importancia a la calidad de la información estadística, y a la integración de datos provenientes de las más diversas disciplinas. Esta preocupación le llevó a proponer integrar los factores medioambientales y actividades fuera de mercado en un nuevo sistema de Cuentas Nacionales.

Para Nordhaus, lo más importante de su trabajo es que permite poner un precio al carbono. De hecho, esa es, en su opinión, la respuesta correcta a cómo limitar el cambio climático: “La novedad fue ponerle un precio al carbono como medida para frenar el cambio climático. La receta fundamental para paliar el cambio climático es que los gobiernos, las empresas y los hogares paguen un precio alto por sus emisiones de carbono. Hoy no pagan prácticamente nada. Si el precio fuera más alto se recurriría a otras opciones, como las renovables. No es una receta que sepa muy rica, pero es la más eficaz.”

Sin duda los jurados encargados de entregar el prestigioso galardón eligieron correctamente a su galardonado y este tipo de cosas, pensamientos y personas son las que el mundo requiere para poder poner un fin definitivo a los problemas vinculados al cambio climático y más precisamente al calentamiento global. La realidad es que el clima no está para nada bien y si no se para con la contaminación y el destrozo del medio ambiente, sin duda el futuro de la humanidad no será para nada positivo.