Macri va por todo: “Poroteo” para sacar la reforma laboral en extraordinarias

Ayer (27/12) el Gobierno nacional festejó la sanción del Presupuesto 2018, la prórroga del impuesto al cheque y la reforma tributaria. Antes, había logrado convertir en ley el Consenso Fiscal y la traumática reforma previsional. Así, Macri consiguió casi todas las leyes que se propuso para este año después de lograr la victoria en las elecciones legislativas de octubre. Pero la faltó la reforma laboral, frenada en el Senado donde Miguel Ángel Pichetto exige primero el respaldo de la toda la CGT. En Cambiemos no se resignan a quedarse sin el paquete de leyes laborales que Macri cree que es vital para atraer inversiones y ya hacen cuentas para un nuevo llamado a extraordinarias en febrero. Todo dependerá de que estén los votos asegurados, no quieren que se repita el caso de la reforma jubilatoria, especialmente porque descuentan que habrá nuevas marchas por parte de la izquierda, el kirchnerismo y los gremios que rechazan el proyecto.

En Cambiemos empezó el ‘poroteo’, como se suele llamar al conteo de los legisladores propios y aliados antes de cada votación o de llevar al recinto un proyecto de ley. El Gobierno nacional celebró la sanción del consenso fiscal, el Presupuesto 2018, la prórroga del impuesto al cheque, la reforma tributaria y especialmente la traumática reforma previsional. Fueron jornadas de máxima tensión en el Congreso, tanto afuera como adentro, y de mucho desgaste para el oficialismo que quizás no cuantificó el alto costo político que tuvo el nuevo cálculo de los haberes jubilatorios. En Cambiemos ya no quieren forzar otra reforma si no está cerrado el apoyo de los gobernadores y en el caso de la reforma laboral, de la CGT.

Mauricio Macri consiguió todo lo que se propuso en el Congreso excepto el paquete laboral, que considera una herramienta clave para atraer inversiones. No es poco lo que logró en dos meses después de haber ganado las elecciones legislativas y sin tener quorum propio en ambas cámaras. Pero quiere ir por lo que le falta, y el momento sería en febrero de 2018, para lo cual deberá hacer un llamado a sesiones extraordinarias, pero sólo se habrá si están garantizados los votos. En el Gobierno saben que la presión sobre los legisladores será altísima: al kirchnerismo y la izquierda -que marcharon dos veces contra la reforma previsional- se sumarán los sindicatos disconformes con la reforma.

En Cambiemos no logran convencer a Miguel Ángel Pichetto de apoyar la reforma. Éste pone como condición que la CGT dé su apoyo claro y contundente, pero el problema es Hugo Moyano y su hijo Pablo, ahora del lado del cristinismo y que agita el fantasma de la flexibilización laboral con el pago de sobornos.

Ante esto, en el oficialismo estudian desdoblar la reforma laboral en dos proyectos, dejando en una de las partes la conflictiva modificación a la Ley de Contrato de Trabajo, de modo de poder avanzar al menos con el blanqueo laboral.

El problema es que el desdoblamiento no garantiza reducir el impacto de la reforma y podría extender la conflictividad como ya ocurrió con las dos jornadas en las que se convocó a Diputados a tratar la reforma provisional y donde hubo incidentes.

En el hipotético llamado a extraordinarias, Cambiemos también incluiría la reforma del Ministerio Público.

Y hasta se habla de volver a plantear la reforma política con la incorporación del voto electrónico pero sin sacar las PASO.

Si todo eso se discute en febrero, será un mes muy cargado. Porque coincidirá con las sesiones preparatorias donde se define el reparto e integración de comisiones y autoridades de las cámaras, lo que se mezclará con las negociaciones por las leyes que quiere el Gobierno.