Sturzenegger no es Abad: El gobierno salió a bancarlo (pero en OFF)

Con un nivel de inflación intacto a diciembre de 2017, el análisis de Federico Sturzenegger para bajarla desde el Banco Central se puso en duda en las últimas semanas, volando por los aires el humor de los economistas y consultoras a raíz de las reformas que envió el Ejecutivo al Congreso. Los rumores sobre su salida del Banco Central llegaron a Balcarce 50, por lo que tuvieron que salir a respaldar su política monetaria aunque no en ON como sí lo hizo el propio presidente Mauricio Macri con el titular de AFIP Alberto Abad tras las graves denuncias de OP Investments por el caso Grupo Indalo.

Complicado fin de año para el gobierno nacional. El gran desafío de las reformas y el de la inflación no parece superado y muchos apuntan no sólo contra el presidente Mauricio Macri sino también contra Federico Sturzenegger, titular del Banco Central, por su discutible capacidad para frenar la suba generalizada de precios e impulsar la productividad que necesita el país para “salir del pozo”.

Tasa de LEBACs muy altas y dólar planchado es la gran discusión que economistas como Miguel Ángel Broda, Juan Carlos de Pablo, Carlos Melconian, José Luis Spert y Javier Milei -por citar sólo algunos-, le plantean a Sturzenegger, en términos no muy amables: “Federico, estuviste con Menem y De la Rúa y ya viste cómo terminó. ¿Adónde querés llegar con el carry trade, que lo único que logra es que se la lleven afuera?”.

Luego de ciertos rumores que lo ponían al titular del BCRA con un pie afuera de la institución, desde el gobierno salieron a ‘bancarlo’, aunque sin firma y sello.

En este sentido, un pequeño de Ámbito Financiero:

En el marco de un nuevo almuerzo del año organizado por el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP), fuentes oficiales ratificaron a ámbito.com el rumbo adoptado por la entidad al considerar que “confiamos y respaldamos la política monetaria que implementa el BCRA”. En ese contexto, fuentes de Balcarce 50 indicaron a este medio que “no se está recrudeciendo la inflación”.

El evento organizado por el CICyP contó con una amplia concurrencia de empresarios que se dieron cita en el Sheraton, donde el Jefe de Gabinete Marcos Peña fue una de las figuras centrales del almuerzo.

El ministro coordinador ocupó la mesa principal, estuvo acompañado por el ministro de Modernización del Estado, Andrés Ibarra, y un grupo nutrido de importantes empresarios, como Werthein y el titular de la Cámara Argentina del a Construcción, Gustavo Weiss; el presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi; el director general de Swiss Medical Group, Miguel Blanco, entre otros integrantes de la organización convocante.

En su discurso Peña afirmó que es tiempo de consolidar “una convivencia en paz” entre todos los argentinos, con “reglas de juego claras y plena inserción en el mundo”.

Otra gran discusión que genera la política del Central es su análisis a futuro: “¿Qué sentido tiene fijar metas inflacionarias que sabés no vas a poder cumplir? A la larga, esto no hace más que dilapidar la poca credibilidad que te queda”.

Tarifas de servicios públicos y combustibles parecen hacerle la vida imposible a Sturzenegger, ubicando la inflación de diciembre muy cerca del 3%, pero también le ven el lado “positivo”: es la justificación perfecta para desligarme responsabilidades.

A propósito, un pequeño fragmento del periodista Joaquín Morales Solá: “Las naftas habían tenido ya un aumento del 10 por ciento el día después de las elecciones. En un mes y medio, las naftas aumentaron un 16 por ciento y acumulan un incremento de entre el 28 y el 35 por ciento durante este año, muy por encima de la inflación. El precio de los combustibles influye en la cadena de precios de todos los productos. En el Gobierno no quisieron aclarar si el reciente aumento fue una decisión exclusiva del ministro de Energía, Juan José Aranguren, o si fue una resolución que tomó con el consentimiento político de la administración. ‘Diciembre no es un mes para dar malas noticias. ¿Por qué rompemos con esa tradición?’, se pregunta un ministro”.

Ahora bien, también es cierto que con un equipo económico tan dividido, es difícil señalar con el dedo, pero su imagen no es la mejor, pues el planteo central que se desprende es: “¿hacia dónde va el modelo económico?”.

En este sentido, el periodista Marcelo Longobardi analizó: “A mí me da la impresión que en estos dos años Argentina tuvo: primero novedad y luego vinieron algunos cambios nada graduales.

Luego, vino un largo periodo de discusión sobre la polarización.

Y finalmente empieza a asomar lo que quedó en estos dos años lo que estaba por debajo de la superficie, que son las grandes distorsiones que presenta la macroeconomía argentina.

Me consta que el presidente Macri comparte este diagnóstico, coincide en que esto es una situación cuasi explosiva.

El tema cambiario es la expresión más visible para los argentinos de que algo no está alineado en la fila”.

A este punto de vista, se sumó Carlos Melconian, quien fue director del Banco Nación tras las elecciones 2015, pero se fue por diferencias en la operación: “Lo que está aflorando son dos cosas. Primero, esta tensión entre la política monetaria y la política fiscal que corren con dinámica diferente.

Y la segunda cuestión es que acá ha habido un diagnóstico; ha habido un programa. Mejorar el poder de compra de los salarios, una tasa de interés alta que no aborte la actividad, subir la actividad pero que no traiga inflación…

Si no hay un viraje a encontrar mayor consistencia en las velocidades y en las dinámicas que uno quiere aplicar, la tensión va a pasar por sacrificar alguna cara del cubo.

Tomemos la tasa de inflación: no estamos en un levantamiento de la meta explícita, pero viene con desvíos hace dos años.

Vivimos nueve años diciendo que había sido 9 cuando era veintipico. Y ahora estamos viviendo hace dos diciendo que va a ser 10 y todo el mundo dice 18.

Vos tenés esta tasa y esta acumulación de LEBAC, y la inflación no te da lo que querés. Casi te podría responder por reducción al absurdo, ‘la tenés baja no alta’ (con cabeza de este Banco Central).

Con estos déficits fiscales y a pura tasa de interés, estabilizar una economía en forma permanente y en dos años, es una cosa prácticamente imposible.

Que nadie pierda la calma por esta discusión, esta es una discusión muy sana, que ha aflorado.

Lo ha definido el propio presidente del Banco Central: vienen tres o cuatro meses donde él mismo ha anunciado, para sacarse esta presión de encima, que la tasa de interés va a continuar alta.

Habrá que ver cómo continúa esta cuestión de sacrificar alguna meta.

Dentro de un año, va a haber que mirar mucho el crédito y el sistema bancario: Se ha generado un fenómeno que está bastante discutido, que es una política crediticia muy expansiva de parte de los bancos, con gran influencia de la banca pública pero también de la banca privada.

Hubo una disociación entre lo que crece el ahorro de los argentinos para transformarlo en crédito y el crédito. El crédito está duplicando el ahorro de los argentinos. Eso no es sostenible en el tiempo.

En este modelo con tantos objetivos contradictorios sostener esta cuestión crediticia en el tiempo va a ser una cuestión dificultosa.

La suma de la tasa de interés en el caso de que la política del Banco Central siga indemne hacia adelante, la cuestión cambiaria y esta cuestión crediticia, pueden jugar un rol desacelerador”.

Marcelo Longobardi: “Las reformas que están en el Congreso, ¿modifican este cuadro?”

Carlos Melconian: “No modifican. Atenúan. Esta conversación es vinculada a la integridad de la política económica. Eso no son las reformas que están en el Congreso. Las reformas son tributarias (un acuerdo con las provincias), una reforma previsional y una reforma laboral.

En términos de política macroeconómica lo que está en el Congreso no cambia nada”.