Ari Paluch se queda sin El Exprimidor

Luego de las denuncias de acoso sexual, las autoridades de la productora Euro Comunicaciones decidieron desvincular al conductor de su histórico ciclo radial

El mes pasado, Ari Paluch quedó fuera de la señal A24, en la que conducía un programa al mediodía desde julio de este año. La decisión se tomó luego de que la microfonista Ariana Charrúa le comunicara a las autoridades del canal que, al finalizar el ciclo y mientras le quitaba el micrófono, Paluch le “tocó el trasero”. “Esta situación me resultó ingrata, sorpresiva, abusiva, ofensiva, desagradable”, detallaba Charrúa en una carta. Posteriormente, otras denuncias contra el conductor salieron a la luz, como la de la productora Malena Dip, quien contó que el periodista la arrinconó en el pasillo y se dirigió hacia ella con un lenguaje lascivo.

“Nadie tiene 32 años de carrera y zafa de estas cosas. Un día me dicen te voy a llamar y después te matan. Pero yo no hablo con nadie y no hablo porque no tengo más que decir (…) No estoy acorralado, sino fortalecido”, expresaba Paluch semanas atrás en su programa El exprimidor. Finalmente, ese mismo envío de Radio Latina dejaría de tenerlo al frente durante 2018.

Según pudo saber La Nación, Paluch tiene contrato con la productora Euro Comunicaciones hasta el 31 de diciembre de este año y se decidió no darle continuidad en la radio para el 2018. El motivo estaría directamente relacionado con la rotunda caída en la pauta publicitaria del programa, tras las acusaciones que surgieron contra su histórico conductor.

Recordemos que el periodista, ante la primera denuncia de Charrúa, se defendió en El exprimidor a través de un monólogo que fue fuertemente cuestionado : “Me microfonean, me ponen el micrófono y la cuca. Y en esa situación nos vamos con euforia, en esta situación que todo se hace raudamente y en silencio (…). En esa situación que me quiero ir rápido, en vez de hacerle un ´give me five´ toco su cadera y me voy, y me doy cuenta que habría tocado un lugar más intimo, y en seguida le digo ´Disculpá´. Y en esa situación, toco su cadera y no sé si ella se movió o sin querer le toqué su parte íntima y me fui porque vivimos apurados. Y me voy. Y eso fue todo lo que pasó y tardó sólo un segundo y fue solo con la intención de irme (…) y cuando me percato que toco otro lugar me disculpé y me fui. Y yo dije que fue sin querer”, concluyó el autor de El combustible espiritual.

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